jueves, 22 de mayo de 2008

Toco y canto

Los muchachos de MANCHA DE ROLANDO se presentaron en The Roxy el viernes 16 de mayo. Además de desparramar buenos rocanroles ante un recinto colmado, aprovecharon para anunciar y promover la salida de su nuevo CD/DVD, “Viviré viajando”, un disco en vivo que verá la luz el 5 de junio.


LA MANCHA es una de esas bandas cuyas composiciones resultan ideales para ser incluidas en uno de esos cancioneros para aprender a tocar la guitarra, que traen los acordes dibujados sobre la letra. Como pasa siempre con las buenas canciones, las de LA MANCHA son aptas para ser ejecutadas entre amigos, con cualquier violita criolla mas o menos templada. Su mayor mérito pasa por la sencillez y por una lírica rústica, profunda y sincera.


Un poco de todo eso se escuchó el viernes 16 en El Roxy. Luego de dos horas de show, MANCHA DE ROLANDO se retiraba lenta y pacíficamente de las tablas con “El sur de la ciudad”, de NORBERTO NAPOLITANO, incluyendo algunos versos “Hablando de la libertad”, el tema renguero que la gente recibió y coreó como si CHIZZO y compañía realmente estuvieran allí tocando.


Pero no fue el único cover. Durante los bises, RICARDO TAPIA subió para cantar junto a sus amigos un clásico de su banda, “Un trago para ver mejor”. En tanto, minutos antes había sonado “Alta suciedad”, tema de EL SALMÓN que tan bien le sienta al quinteto de MANUEL QUIETO. “Calavera”, “Donde vamos” y “Buscar” completaron el paisaje de hitazos irrompibles.


Y como no podía ser de otra manera, también sonaron los nuevos. En Cabróny “Chino”, contaron con dos invitadas especiales: las saxofonistas de POLLERA PANTALÓN, esa banda ska que seguramente todos vieron alguna vez en la esquina de Florida y Diagonal Norte, que colorearon con melodías la rusticidad de los de Avellaneda.


El repertorio se apoyó mucho en “Espíritu” y en “Viaje”, últimos dos álbumes de estudio en los que LA MANCHA ha afianzado su vena compositiva. Pero también hubo tiempo y lugar para viejas canciones como “Extraña calma” y “En la altura”.


Si bien el sonido nunca llegó a alcanzar un nivel aceptable de volumen, lo cuál hizo que muchos rocanroles no tuvieran el poder que debieran, este inconveniente de ninguna manera opacó a la banda, que contagiaba entusiasmo y sentimiento a la gente, a la que tampoco pareció importarle esa falencia sonora.


Un Roxy llenísimo acompañó a la banda y confirmó su crecimiento. La MANCHA no para de editar discos, de tocar todos los fines de semana, de girar por Argentina y por el mundo, mostrando un dinamismo que se ve en pocos grupos. A fuerza de empeño, trabajo y paciencia fueron ganándose a la gente que este viernes llegó hasta Colegiales, con tan solo unas buenas, sencillas y profundas canciones como materia prima.



Adrián Lauría

Foto: Cristian Seligmann

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