viernes 31 de octubre de 2008

“Una gran compañera que nunca nos dejó a gamba”

Entre otras cosas, 2008 marcó para Arbolito la salida de su cuarto disco de estudio, “Cuando salga el sol”. El 23 de diciembre, el grupo cerrará el año tocando en Salón Sur y, además, rifando la chata que lo trasladó durante diez años. Para conocer más detalles del peculiar sorteo, El Acople entrevistó a Agustín Ronconi, voz y muchas cosas más de la banda.


El 23 de diciembre, Arbolito cerrará 2008 tocando en Salón Sur; para el grupo, este año, entre otras cosas, marcó la salida de su cuarto disco de estudio, “Cuando salga el sol”.


Hasta aquí, la cosa se mantiene dentro de lo común, pero si se comenta que en este show de fin de año Arbolito sorteará la chata que transportó a la banda durante diez años, la noticia toma un matiz peculiar.


Para conocer más detalles, El Acople entrevistó a Agustín Ronconi, que se encarga de todo esto en el conjunto: voz, flauta traversa, quena, charango, violín y guitarra.


El músico, entonces, nos contó cómo surgió la rifa: “La idea de sortear la chata nos venía rondando desde hace un tiempo, pero siempre en clima de joda. En un momento estuvo en venta y ni bien pintó un flaco muy interesado nos arrepentimos y no la quisimos vender; en realidad nos es muy difícil ponerle precio por el valor afectivo que tiene, y nos pareció bien lo de la rifa ya que hoy no nos es útil y de esta manera seguirá andando entre amigos”.


Cabe señalar, además, que el sorteo tiene fines benéficos, puesto que la mitad de lo recaudado será destinado a la construcción de nuevas aulas en el Bachillerato Popular Arbolito, que queda en Wilde y que es apadrinado por el grupo. Al respecto, Ronconi dijo: “Podemos dar una mano al Bachillerato del que somos padrinos compartiendo lo recaudado. Arrancó este año y necesitan construir más aulas para los pibes que pasan de año”.


Por otra parte, conversando sobre cómo reemplazará la banda a la chata, Ronconi contó: “Por ahora no tenemos en mente la idea de un vehículo propio; nos estamos manejando en camionetas y micros alquilados. Es que ya somos muchos entre músicos, instrumentos y técnicos”.


Finalmente, el portavoz de Arbolito en este reportaje dejó unas palabras para el futuro dueño del móvil: “Esperamos que la disfrute mucho y aunque esté un poco caída de chapa, con cariño, tiempo y algo de plata, se la puede ir levantando. Tendrá una gran compañera que nunca nos dejó a gamba, y claro que les daremos las recomendaciones necesarias, teléfono de su mecánico personal y secretitos para hacerla feliz”.


Los números para participar de la rifa se consiguen en los recitales del conjunto; hoy, por ejemplo, está la ocasión en el show que dará en Salón Sur, junto a Karamelo Santo. Luego, además de la ya referida del 23 de diciembre, también en Salón Sur, cuando se realizará el sorteo, están programadas fechas de conciertos para el 14 de noviembre en Circus de San Justo y el 5 de diciembre en Córdoba, en el cierre de año de la peña Los Coplanacu.


Augusto Do Santos
Foto: Cristian Seligmann

jueves 30 de octubre de 2008

Me río como un loco

El pasado viernes, Daniel “Piti” Fernández, el guitarrista recién desvinculado de Los Piojos, recibió a amigos, prensa e invitados en su casa para presentar a “La Franela”, su nueva-vieja banda, en una noche de sonrisas y canciones.


Mas allá del mapa que mandó Piti para llegar a su hogar sin complicaciones, estas existieron hasta poder encontrar una hermosa casa con parque y pileta, ubicada a metros de la Estación Caseros.


Entre invitados, prensa y amigos, empanadas y muchos tragos, se desarrolló una encantadora velada que tenía el gustito acogedor de estar en la propia casa del protagonista, que mostraba curiosidades como una foto que reunía a Los Piojos con los Rolling Stones pegada en la cocina, o poder apreciar su arsenal de discos, que iban desde toda la discografía de Sumo, Redondos y Stones, hasta clásicos del tango, música popular uruguaya y mucho reggae.


Como si fuese la espera de los novios, en el parque la gente armaba pequeños grupos de charla, se sucedían saludos y encuentros entre músicos, periodistas y comodines del ambiente del rock. Hablaban, hablaban y hablaban…


En el living estaba todo preparado para que se diera el primer show de La Franela, incluyendo una consola inmensa y unas importantes cajas de sonido, que marcaban que el anfitrión ponía todo al servicio de la que ahora es su banda oficial.


Es que La Franela nació hace un tiempo ya, cuando en Los Piojos hubo un parate debido a la operación que sufrió Andrés Ciro en las rodillas y los rumores hablaban de separación.


Fue ahí cuando Piti se juntó con distintos amigos sin levantar la perdiz para no agudizar los rumores de separación, y empezó a gestar esta nueva agrupación donde él canta y toca la guitarra.


Pero la voz no es su entera responsabilidad, sino que lo secundan en esta labor Fran Aguilar -el otro violero- y José de Diego. La banda se completa con Lucas Roca en el contrabajo, Diego Chaves en percusión, Diego Módica (de la banda Mil Hormigas) en la batería, y Chuky de Ipola, como tecladista invitado.


Con toda esta variedad instrumental y tanta voz, lo que sonó en la noche fueron nuevas composiciones a tono con esas canciones que Piti había hecho para Los Piojos, como “Entrando en tu ciudad” o “Bicho de ciudad”, que también tocaron; pinceladas de reggae urbano, canciones pegadizas muy vocales y guitarreras, un pasaje de “Desaparecido” de Las Pelotas, una versión reggae de “No me arrepiento de este amor”, de Gilda, más algo de Buena Vista Social Club.


Luego se sumarían a una zapada general el ex compañero piojoso Tavo Kupinski, Pablo Guerra –que curte look Big Lebowksy- , Omar Mollo y Fernando “Rifle” Pandolfi, todo siempre en clima de fiesta y diversión.


La velada había comenzado con una ironía de Piti luego de tocar “Lo que me mata”: Iba a ir en el último de Los Piojos, pero había temas increíbles y quedó afuera… ¡Menos mal!”. También explicaría que la banda es su casa, que la fundó, que la quiere, pero que hoy quiere mirar para adelante. Yo me separé de la madre de mis hijos y de Los Piojos el mismo día porque me di cuenta que la vida es una, y si no haces lo que querés, no te querés, y yo me quiero. Tengo ganas de hacer lo que quiero, y lo hago”, agregó muy convencido.


La Franela comenzará a grabar en febrero del 2009 y Piti tiene intenciones de editar el disco por el sello El Farolito, perteneciente a su ex banda. El 26 de noviembre estarán haciendo su primera presentación oficial en La Trastienda de San Telmo.


Dejó a la banda que más discos vende en el país para hacer su historia, y se lo ve muy feliz con sus nuevos compañeros. Más allá de que no se diga abiertamente, las diferencias entre el cantante y el guitarrista piojosos estaban marcadas, y Piti optó por dar vuelta la hoja y hacer sus planes. Es necesario que a veces sea así.


Leandro Peredo

miércoles 29 de octubre de 2008

Unos pasos adelante

Reincidentes regresó por sexta vez a nuestro país gracias a su nueva gira “Latinoamérica Tour 2008”, en donde presentaron su disco de versiones “América – Canciones de Ida y Vuelta”. En esta oportunidad realizaron cuatro fechas por Buenos Aires y una por Rosario. El Acople estuvo en la función del viernes en el Teatro Flores, ante 800 personas.



Una vez más, Reincidentes estaba de vuelta, aunque sabían que ésta no era una visita más. Con la intención de afirmarse por estos lares, decidieron realizar un nuevo disco con temas de artistas latinoamericanos. Después de un arduo trabajo, donde llegaron a escuchar casi 1000 temas, se decidieron por 16. No solo eligieron bandas de rock, sino también melodías de cantautores reconocidos como Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Así que volvían por aquí para asentar su nombre definitivamente.


‘Un buen momento’ con los MALPA


La gente de Buenísimo mostró todo su punk ‘n’ roll a lo largo de 30 minutos. Sonaron de manera desprolija y poco convincente; sin embargo, con actitud y personalidad ocultaron parte de estos inconvenientes. Además de tocar canciones de su disco “MondoMondro”, como “Me siento tan bien” y “Dura”, se despacharon con versiones de The Damned, Riff y Flema. El escaso público presente hasta ese momento tampoco colaboró para que la banda tenga una performance más positiva.


Con una trayectoria mayor y una propuesta más personal, los Mal Pasar ofrecieron un muy buen set, tanto desde el lado técnico como del emocional. Hicieron un mini-recorrido por su historia, aunque se basaron en su último EP, “Tiempo de resistir”. Un importante grupo de fans cantó y agitó en cada uno de los temas, poniendo especial énfasis en “Uno, dos y tres”, “Canto a la lluvia” y “Motivos”. De una vez por todas, los chicos esperan dar ese salto definitivo que tanto están buscando. Tratarán de cumplir este sueño en un tiempo no muy lejano.


Todo el calor


Pasadas las 21:35hs comenzó a sonar la intro que sirvió para que la masa entrara en clima a través de palmas o cánticos en apoyo a los sevillanos. Luego los músicos fueron apareciendo con los acordes de “Yo te nombro”, del italiano Gian Franco Pagliaro en proceso. Reincidentes ya estaba en escena, desplegando toda su experiencia y profesionalidad. Estaban sonando ajustados, pese que al inicio el sonido de las guitarras estaba algo bajo, no así la batería, que sobresalía del resto de los instrumentos. Continuaron con “Latinoamérica” y “Jartos D’aguantar”.


El fervor con que los espectadores reaccionaban ante cada una de las canciones emocionaba a los integrantes; sus rostros hablaban por sí solos. Vale comentar que las luces encendidas para el momento de los estribillos colaboraban para que todo sea aún más festivo. “Ay dolores”, “Cartas desde el asilo” y “Yaveh se esconde entre las rejas” son tres ejemplos claros de esta situación. Fernando Madina Pepper (voz y bajo) no estuvo tan locuaz como de costumbre, pero sí certero y contundente con sus escasos comentarios.


Las bandas españolas de punk rock siempre fueron bien vistas por el público argentino, especialmente gracias a la trascendía que logró La Polla Records. Este plus fue bien utilizado por la gente de Reincidentes, que tras 21 años de trayectoria y 15 discos, supieron atraer parte de esos fans.


Un cálido bloque


Después de una hora intensa, los Reincidentes se tomaron un pequeño descanso para que los asistentes armen el set acústico. Interpretaron de esta manera “Resistencia” y “Cual es el precio”, de Attaque 77.


El contenido político – social que invaden sus letras es una parte fundamental del grupo, que por momentos toman un rol protagónico dejando las bases punks rock a un segundo plano. Los bailecitos furiosos se adueñaron de la escena nuevamente, cuando el eléctrico volvió a tomar las riendas. Luego de que “La republicana” y “Vicio” dejaran al público en un éxtasis total, los Reincidentes finalizaron su participación. Los fans continuaron cantando durante varios minutos, lo cual provocó que la banda saliera a saludar.


Gracias a Attaque 77, Reincidentes logró hacerse un nombre dentro del circuito local. Así mismo, los españoles ayudaron a los argentinos a tener un reconocimiento importante en el país ibérico. Sin embargo, ninguno ha conseguido hacerse popular como los son en sus patrias de origen. Los sevillanos pisaron suelo argentino una vez más con la esperanza de lograr ese cometido. ¿Les habrá alcanzado o tendrán que seguir remando?


Daniel Grosso

Fotos: Fernando Fernández

martes 28 de octubre de 2008

Mutilados con piedad

Mayhem, la legendaria banda de black metal noruego, se presentó por primera vez en nuestro país el pasado domingo en el Teatro Flores ante unas mil personas. Prion, Dead eyes, Crucifixs y Coalission fueron las bandas invitadas.



Para hablar de Mayhem, antes es necesario zambullirse un poco en su historia. Dead, uno de sus cantantes, se pegó un escopetazo en la cabeza, no sin antes dejar una nota pidiendo disculpas por la sangre que dejaría derramada. A su vez, Euronymous, uno de los guitarristas que tuvo el combo, fue quien encontró el cadáver de su compañero de banda, y antes de llamar a la Policía, fue corriendo a un comercio cercano a comprar una cámara de fotos descartable, con la cual retrató los restos desparramados por el suelo. Esa imagen formó parte del arte de uno de sus discos en vivo: “Dawn Of the Black Hearts”.


¿Esto termina acá? No, ni ahí. El amigo Euronymous, según afirmó, se comió un par de canapés de su compañero y guardó trozos de cráneo como reliquias. ¿Le habrán caído bien? Es difícil averiguarlo ahora, ya que fue asesinado por Vikernes (bajista/guitarrista) de un cuchillazo luego de una pelea, quién desde 1993 se encuentra tras las rejas.


En la actualidad, la doceava formación, que cuenta con Necrobutcher en bajo como único miembro original, junto a Attila Csihar en voces, Hellhammer en batería, y Morfeus en las seis cuerdas, se presentó por primera vez en nuestros pagos, y durante poco más de cincuenta minutos dieron una interesante descarga de black metal.


En “Palo y a la bolsa mode on”, sin repetir, sin soplar y casi sin respirar, el cuarteto descargó su artillería. Luego de una breve introducción instrumental, y mientras los músicos iban ocupando sus lugares, Attila fue el último en salir. Acostumbrado a verlo en DVD o fotos luciendo distintos atuendos -que van desde Hitler a Bugs Bunny-, aquí se presentó simplemente con corpsepaint (la clásica pintura blanca del rostro), y con un crucifijo gigante e invertido colgando del cuello junto a una horca.


Con algunos desperfectos de sonido en la guitarra (moneda corriente en El Teatro), el cuarteto se despachó con varias gemas de su discografía, como el caso de “Silvester Anfang”, “Deathcrush”, “View From Nihil” , “A Time To Die”, “Freezing Moon”, “De Mysteriis Dom Satanas”, “From the dark past", "Carnage" y "My death",entre otras tantas.


Como es costumbre en este tipo de eventos, entre el publico se encontraban varios con el rostro pintado, otros con remolinos capilares y puños en alto, y alguno que otro en plan de pelea. Un bonito ecosistema.


Tras casi una hora de show, con las luces de El Teatro encendidas y sin saludar, los escandinavos se despidieron con el cover de “Troops of doom”, de Sepultura. Sin demagogia ni camisetas de fútbol. Al fin y al cabo, esto es black metal.


Diego Adoue

Foto: Fernando Fernández

Un poco de aire

El 17 de octubre se editó “Oxigeno”, las primeras nuevas canciones de Los Gardelitos tras la muerte de su líder natural, Korneta.



Es probable que “Oxígeno” haya sido el disco más difícil para Los Gardelitos. Muerto el líder natural y, a la postre, el compositor de todas sus canciones, terminar el álbum pudo haber sido arduo y cuesta arriba.


Sin embargo, Korneta dejó una más que jugosa herencia y no en términos de billetes, sino en canciones: todas las de este disco, excepto “Mezclas raras”, llevan su gancho.


El sucesor de “En tierra de sueños”, grabado en el 2004, es un compendio de trece temas rockeros, largos, prácticamente sin esos matices que distinguían a esta banda de las demás.


No hay dudas. La mayor carencia es la de esa voz. Pasa en cualquier grupo que pierde a su cantante y decide reemplazarlo; la nueva voz tendrá mucho camino por recorrer hasta lograr una identidad propia y complementarse con el recuerdo del anterior. Eli hace lo que le sale, y su labor como guitarrista continúa siendo impecable.


Pese a que las nuevas canciones le darán un poco de oxígeno al repertorio que presenten en vivo, el quinto opus de estudio de Los Gardelitos es claramente la transición hacia el gran salto que será una eventual futura placa, con menos fantasmas revoloteando y más impronta personal.


*Los Gardelitos presentarán “Oxígeno” el 1ro de noviembre en Mendoza; el 5 en Córdoba; el 28 en Mar del Plata y el 13 de diciembre en el Microestadio de Argentinos Juniors, Capital Federal.


Ezequiel Ruiz

lunes 27 de octubre de 2008

Lo artesanal

Intoxicados, Motor Loco, Gente de Barrio y Alejandro Medina, entre otros, celebraron el centenario de Villa Lugano.



El 18 de octubre pasado se conmemoraron cien años desde que Don José Ferdinando Francisco Soldati fundó el barrio de Villa Lugano, al sur de la Capital Federal (sí, Capital Federal. Todavía hay gente que se pregunta si Lugano está donde está). Una semana más tarde del aniversario, casi una decena de bandas, mayormente locales, se reunieron para celebrarlo y darle un poco de entretenimiento gratuito a quienes quisieran acercarse: niños con pelotas de fútbol que correteaban por ahí, madres solteras, abuelos, pibes chorros y mucha gente del palo.


Junto con la muchedumbre, el humo de las parrillas improvisadas y los desvencijados colectivos que esquivaban los pozos de las calles aledañas, le daban un marco totalmente distinto al que nos tienen acostumbrados los festivales de moda. El glamour de la exclusividad VIP no existió en un evento como este: no lo requería en absoluto. Era la fiesta de un barrio suburbano, todo era de todos.


¿Y la música? Desde las cinco de la tarde hasta las once y media de la noche, no paró de sonar.


Para los que llegaron temprano, hubo premio. Antonio Gil, interesante combo de rock en estado puro, tuvo como invitado de lujo a Tete Iglesias, bajista de La Renga, quien aportó cuerdas en “El final es en donde partí”. El encuentro provocó el primer gran pogo de la tarde y levantó a los cientos que tímidamente fueron llegando.



A su tiempo, Gente de Barrio hizo lo propio y se despachó con un buen set de casi una hora de duración. En el submundo rockero, es conocida la historia de Chaca, el carismático frontman que estuvo un tiempo en la sombra. De regreso en la actividad, su voz suena mejor que antes; el grupo, muy ajustado, cómodos en cada uno de los temas, variados entre sí: del reggae al hard rock, pasando por segmentos apoyados en electroacústicas, charangos y percusión. Como yapa, incluyeron nuevas canciones de su próximo disco, a editarse en marzo del año que viene.



Alejandro Medina, un inoxidable, se hizo un tiempo para estar presente en el festejo y junto a su grupo se dieron una panzada de rocanrol bluseado. Con el bajo de Medina como sistema nervioso central, el resto de la banda encajó perfectamente, sobre todo en los covers: “Aeroblus”, de la banda homónima, “Tontos”, de Billy Bond y La Pesada y “Jugo de tomate”, de Manal.


Enseguida, Viejo Berry, y a continuación, Motor Loco, harían las veces de previa ideal para los miles que ya se habían juntado al caer el sol. Mucho flequillo, bandera y vincha, mucha impaciencia por ver a Pity Álvarez en acción, quién tomó como propio el escenario en el set de Motor Loco y entonó las estrofas de “Perra”. El crossover más esperado por la patria rolinga (cabe destacar que Fachi, bajista del grupo en cuestión, y Pity, son las dos cabezas del ex monstruo stone Viejas Locas) se dio en un festival gratuito y sin previo aviso ni cartel. Como debe ser.



Hubo que esperar hasta las diez y cuarto de la noche para que el crédito mayor de Lugano subiera al escenario, desprovisto de todo tipo de escenografía, apenas con unos humildes tachos de luz para dar color. “Una vela” sería el encargado de abrir. A simple vista, al ídolo se lo notaba lúcido, con ganas de pasar un buen rato. En eso, aprovechó para darle rienda suelda a su locuacidad y los temas se extendían más de lo habitual, en zapadas que no llegaban a ninguna parte. La misma suerte corrieron “Lo artesanal”, “Fuego” (incluyendo una pantomima a lo Freddie Mercury, además de la arenga al público para que gritase “fueeeeeegoooo”), “Se fue al cielo”, “Dos nenas”, “Nena, me gustas así” y “Quieren rock”. Es decir, todo el repertorio.



Al costado del escenario, los rostros de los asistentes fueron mutando. De movida, sonrisas cómplices ante cualquier monada que hiciera Álvarez; luego, caras de orto, hastiados por el comportamiento de Pity: revoleaba su micrófono cual boleadora, movía las luces y se paraba sobre los retornos. Esto último lo condenó, puesto que se cayó hacia atrás y ahí terminó su participación. No volvió a levantarse ni para saludar. La banda siguió como pudo, con Jorge Rossi -bajista- en la voz, minimizando el hecho, quizás. The show must go on. El público no se hizo mayor problema por el incidente, aunque detrás de escena, la situación no era la mejor. Levantaron al cantante y lo metieron a un auto con destino incierto. Como la continuidad discontinuada de Intoxicados. Por lo pronto, tienen anunciadas tres fechas para fines de noviembre, en el Auditorio Sur.


Así se diluyó una larga jornada de música en continuado. Un festival como los de antes, sin demasiadas pretensiones, pero con muchas ganas de pasar un agradable momento entre acoples y afinaciones.


Ezequiel Ruiz

Fotos: Hosen

The Verve, nuevo corte

A fines de agosto, The Verve lanzó “Forth”, su cuarto disco después de diez años sin actividad. Ahora, el grupo inglés publicó el segundo corte del trabajo, “Rather be”, cuyo video compartimos.



A fines de agosto, The Verve lanzó “Forth”, su cuarto disco después de diez años sin actividad.


El primer single del trabajo fue “Love is noise”; ahora, el grupo inglés publicó el segundo corte ,“Rather be”, cuyo video compartimos abajo.


La edición de este sencillo estará a la venta a partir de mediados de noviembre y tendrá tres versiones: una en vinilo, otra en CD y otra para descargar por Internet.


El video, por su parte, fue grabado en las colinas de May Hill, en el condado de Inglaterra Gloucestershire, y está protagonizado exclusivamente por el cantante Richard Ashcroft.



Augusto Do Santos

sábado 25 de octubre de 2008

Distinta

A principios de octubre, Domino Records lanzó al mundo “Un día”, el quinto disco de estudio de Juana Molina, compuesto por ocho canciones creadas, grabadas y producidas por la propia música en su estudio hogareño.




La primera canción de “Un día”, el quinto disco de estudio de Juana Molina, no sólo da nombre al álbum sino que, además, muestra la que tal vez sea la clave del mismo: “Un día voy a cantar las canciones sin letra y cada uno podrá imaginar si hablo de amor, desilusión, banalidades o sobre Platón”, avisa, entre otras cosas, la artista, para luego entregarse al peculiar andar del tema.


Sucede que las piezas del álbum —compuesto por ocho temas creados, grabados y producidos por la propia Molina en su estudio hogareño— tienen menos de lírica que de música, cosa que hace pensar que ese día del que habla casi llegó.


La melodía de la realización, por su parte, tiene un carácter hipnótico; pareciera que su autora juega, se deja llevar, poseer por lo que le sugiere su inspiración, de la mano de una guitarra criolla, un bombo legüero, palmas y distintos sonidos electrónicos.


Y las frases que componen las poesías, las pocas que hay, son simples aunque curiosas, interesantes: desde alguna que sólo describe a alguien que vive solo, hasta otra que sueña con vivir en el medio del campo y despertar temprano.


Augusto Do Santos


*El 12 de diciembre, Juana Molina presenta “Un día” en el Teatro ND/Ateneo.

viernes 24 de octubre de 2008

Vuelven los Guns N’ Roses

¡Esta vez es en serio! Después de quince años sin publicar material nuevo, el 23 de noviembre saldrá a la venta el demoradísimo “Chinese democracy”, quinto disco de estudio de Guns N´Roses.




Tras quince años de espera, Guns N´ Roses lanzará el demoradísimo “Chinese democracy”, sucesor de “The Spaghetti Incident”, que estaría en las bateas hacia fines de noviembre.


El disco, quinto de estudio del grupo, contará con catorce nuevas canciones, todas firmadas por el (¿ex?) carismático Axl Rose, uno de los frontman más célebres de la historia rockera.


En la banda que grabó el longplay estará Dizzy Reed, tecladista que forma parte de los Guns N’ Roses desde 1990; Robin Finck, guitarrista de Nine Inch Nails; Brian Mantia, ex baterista de Primus, entre otros valores del rock industrial, tal será el sonido que caracterice a esta esperada obra.


Si bien muchos de los temas de “Chinese Democracy” ya se conocen gracias a las tantas filtraciones que sufrieron las grabaciones del álbum, no deja de ser novedoso para el mercado que vuelvan, formalmente, los Guns.


Desde el miércoles, se puede escuchar en el site oficial del grupo el primer single, el homónimo “Chinese Democracy”, sin aparente pasta de hit.


Finalmente, y para matar la espera, además de la novedad, pueden disfrutar del video de un clásico: “Paradise City”, en vivo, en Argentina, en 1993.



Ezequiel Ruiz

jueves 23 de octubre de 2008

Personal Fest 08

El 31 de octubre y el 1 de noviembre, en el Club Ciudad de Buenos Aires, se llevará a cabo la quinta edición del Personal Fest, que cuenta con The Offspring y REM entre otros artistas.



El 31 de octubre y el 1 de noviembre, en el Club Ciudad de Buenos Aires, se llevará a cabo la quinta edición del Personal Fest, que cuenta con The Offspring y REM entre otros artistas.


Este sábado, en La Trastienda, se realizó el lanzamiento del evento, con la presentación en vivo de Klaxons, grupo de new rave inglés cuyo único trabajo de estudio es “Myths of the Near Future”, editado en 2007.


A continuación, mostramos la grilla completa de ambas fechas:


Viernes 31 de octubre


The Offspring

The Jesus & Mary Chain

Spiritualized

!!!

Four Tet

Nação Zumbi

Uffie & Feadz

The Draytones

Massacre

Los Pericos

Los 7 Delfines

Bicicletas

El Canto del Loco

Alai


Sábado 1 de noviembre


REM

Kaiser Chiefs

Bloc Party

The Mars Volta

Emmanuel Horvilleur

Leo García

Mole

Zeta

No Lo Soporto

Javiera Mena

Rosal

Coiffeur

Banda de Turistas


Las entradas, que cuestan $ 90 para la primera jornada y $ 120 para la segunda, se consiguen a través de Ticketek, en Obras o en La Trastienda, entre otros puntos de venta.


Augusto Do Santos

La familia unida

El pasado sábado se llevó a cabo la primera edición del “Family Day Festival”, en el estadio cubierto de Argentinos Juniors. Millencolin fue la banda estelar de la noche. Massacre, BBS Paranoicos y Late Night Condition se destacaron por sobre el resto.


Tres productoras independientes unieron fuerzas para organizar un nuevo evento. Además de las bandas -tanto internacionales como nacionales- de la movida skate-rock, punk melódico y demás vertientes, decidieron agregar actividades extras musicales tales como rampas de skates, campeonantos de Play Station, stands de discos, remeras y tatuajes. Una buena opción para pasar el sábado.


Una gran performance de los LTN


Pocas personas estaban enteradas de la presencia de las primeras tres bandas, ya que en el afiche oficial del show no estaban anunciadas. Los organizadores decidieron no dar los horarios ni el orden de los grupos, así el público estaba obligado a llegar temprano, y aunque haya sido una buena idea, terminó perjudicando a estas agrupaciones.


Desde temprano (15:30 hs.) la gente de Euforia abrió el fuego a puro pop punk. Interpretaron algunas melodías nuevas como “Todo mal” y “No mires atrás”, además de tocar canciones de sus dos discos (“Despertá” -2004- y “Inconciente” -2007-). Ofrecieron un set sólido y conciso, dando un buen puntapié inicial para lo que vendría.


La historia continúo con Enjoy This Ride, quienes con una propuesta más emo también cosecharon aplausos. La rareza del show fueron las dos versiones de dos bandas ignotas para la gran mayoría: las norteamericanas de We The Kings y All Time Low. Por momentos sonaron un tanto repetitivos, más allá de la notoria afonía del cantante.


Late Night Condition ganó muchos adeptos con sus canciones bellas y oscuras. Todas crean un clima intimista, que te atrapan y te transportan a un mundo desconocido. Adelantaron composiciones de su disco debut, “Give & Take”, aunque tampoco se olvidaron de viejas gemas. “The Calling” y “On the watch”, dos de ellas. Una banda para tener en cuenta.


En Chile también hay


Yendo al plano internacional, los colombianos de Tres De Corazón fueron los primeros en subir a escena. Con su punk rock clásico y sus letras de tinte político-social entretuvieron a unos cuantos. Centraron su set en su tercer Cd, “La vida sigue…” -2007-, del cual sonaron, por ejemplo “No soy para vos”, “Justicia” y “Por siempre”. Se los escuchó correctamente, aunque a la propuesta de la banda le falte algo de personalidad.


Chile tuvo un excelente representante con los BBS Paranoicos. Tiraron los 17 años de trayectoria en escena, sorprendiendo a quienes no los conocían con un sonido impecable, unas melodías súper pegadizas y unas voces agradables. Temas como “Dibújalo en tu piel” y “Corazón al barro”, del nuevo CD “Antídoto” -2007-, no tienen desperdicio. El HC melódico a las chapas de sus comienzos hoy casi no existe, pasando a un punk pop con melodías gancheras y una voz que por momentos hace recordar a la de Beto Cuevas, ex La Ley. Otro grupo que merece mayor atención.


Hyntu es una vieja banda local que mezcla hardcore, metal y punk, y que por diferentes vaivenes nunca pudo asentarse en la escena. El sábado tuvieron la posibilidad de tocar ante el gran público y mostrar lo suyo. Se los vio con mucho ímpetu, actitud y locuacidad, pese a que los espectadores estuvieron indiferentes, quizás porque no lograron convencer con su propuesta. “Malos recuerdos”, “El santo imperio” y “Contaminar”, tres de las canciones que pasaron. Ya tendrán nuevas oportunidades.


El mejor skate-rock


Por mérito propio y tras muchos años de lucha, Shaila es una banda infaltable en este tipo de eventos. A diferencia de los grupos anteriores tocaron por espacio de 45’, en donde no faltaron hits de la talla de “A la derecha de la cruz”, “Somos” y “Mañanas”.

La acelerada versión de “No emoción”, de No Demuestra Interés, fue la perla de la lista.


Bajo el rotulo de banda sorpresa, tal como ocurrió en el día 8 del Pepsi Music, Massacre irrumpió en escena con toda la experiencia a cuestas. En esta ocasión no centraron su recital en su último disco, “El Mamut”, sino que se enfocaron más en los clásicos y en viejas canciones. Así pasaron “Nuevo día”, “Te leo al revés” y “Violence”, entre otras.


Con un público muy entusiasta y un Wallas (voz) bastante irónico, brindaron un set a la altura de su historia; se los escuchó de manera brillante, demostrando el porqué de su gran presente. También se tributaron a sí mismos con melodías de Massacre Palestina: “Canción de las muñecas” y “Diferentes maneras”.


Ya los tenés, ¡disfrútalos!


Desde el sábado 15 agosto de 1998 que los Millencolin no pisaban suelo argentino, así que aquel show del desaparecido Teatro Arpegios se había convertido en un mito. Durante todos estos años la espera se hizo interminable para los fanáticos. Solo se conformaban con la salida de nuevos discos, entre ellos, el reciente “Machine 15” -2008-. Las 4000 personas presentes en el lugar así lo confirmarían.


Pasadas las 22:10 hs., el estadio quedó a oscuras y en silencio, aunque la masa coreaba el nombre de la banda. Tras la intro, “Penguins & Polarbears” y “Machine 15” daban por iniciado el tan anhelado concierto. Un audio apagado y falto de fuerza permanecería a lo largo del set. Vale aclarar que en ciertas partes se notaba una mejoría, pero rápidamente volvían los inconvenientes. “Cash or Clash”, “Man or mouse” y “Black eye” sufrían estas intermitencias.


Nicolás Sarcevic –voz y bajo- trasmitió poco durante la función, algo que tampoco ayudó para ocultar estas deficiencias. Se lo vio poco comunicativo con su gente y con escaso entusiasmo. Los guitarristas Mathias Färm y Erik Ohlsson se esforzaron por levantar un show que ya venía mal encaminado. El pico máximo fue cuando Nicolás quedó solo en el escenario con su acústica, para emocionarnos con “The ballad”.


¿Querías otra cosa, no?


Las aceleradas versiones de clásicos como “Bullion”, “Lozin’ must” y “Mr. Clean” nunca se parecieron a las originales. Por momentos, no solo el sonido irritaba sino también algunas interpretaciones. A pesar de estos problemas, los fans cantaban y pogueaban estos himnos adolescentes.


Luego que pasará uno de los temas más esperados, “No cigar”, la banda dejó sonando un acople durante los minutos que duró el break. Pareciera que ello sirvió para que los suecos volvieran con un sonido más claro, como nunca antes. Interpretaron cuatro bises, entre ellos, “Detox” y “Kemp”. Fueron dejando el escenario de uno, hasta que el último acorde de la noche coincidió con la caída del telón. Este frío final no gustó en el público, ya que esperaba al menos un saludo cordial por parte de la banda.


¿Qué espera un fanático del hardcore melódico cuando se anuncia la llegada de una de las bandas más importantes de la escena? Desea que den un concierto con mucha energía, con un sonido ajustado y preciso, y que los músicos realicen chistes o comenten sonseras. Con la gente de Millencolin nada de ello ocurrió en su máxima esplendor; es decir, el audio nunca llegó a convencer, la actitud no fue la que se imaginaba y la alegría característica jamás se percibió.


Más allá de la desafortunada actuación de los suecos, el festival terminó con saldo positivo. La organización cumplió con todas las alternativas pactadas: tanto las rampas como las 2 pantallas planas para Play Station y los stands estuvieron a la altura de lo anunciado; las buenas instalaciones ayudaron, como así también la cálida temperatura. Esperamos que la movida se repita en el futuro. Pennywise o Descendents se candidatean para ser el próximo plato principal.


Daniel Grosso

Fotos: Fernando Fernández

miércoles 22 de octubre de 2008

Crónica de las ciudades mestizas

El colectivo cultural Culebrón Timbal desembarcó en el ND Ateneo con un espectáculo en el que mezcló cine, teatro y música. Así demostró, una vez más, que el rock puede ser mucho más que música.



“Lo que hay en mi mente, ¿existe solo ahí, o está afuera? Una historia, ¿puede salvar una vida? Una imagen, ¿puede matar a alguien?”

La voz en off que exteriorizaba esos filosos pensamientos acompañaba las primeras escenas de “El Cuenco de las Ciudades Mestizas”, la película que, entre otras cosas, El Culebrón Timbal se disponía a presentar el último domingo, en el ND Ateneo.


El mediometraje, que ocuparía 45 minutos del show, cuenta la historia de Miguelito, un joven de mente voladora y medio loco que se ha ganado el odio de un político muy poderoso de la zona por un hecho violento en el que estuvo involucrado. Este político, Gaspar Giunta, decide deshacerse del incómodo muchachito y le encarga a un matón de su entorno, Benigno Peralta, realizar el trabajo sucio. Paralelamente, Chuky, un marginial que dibuja y pinta autos, descubre que los protagonistas de la historia son los mismos que los de un cuento que él está ilustrando; a este personaje pertenece esa voz inicial que da comienzo a la película y que instala de entrada, a través de esos misteriosos interrogantes, el suspenso y el realismo mágico.


Culebrón Timbal transita, hace más de diez años, los escenarios culturales y comunicacionales de los barrios del Gran Buenos Aires. Fue en 1997, a raíz de un proyecto impulsado por un grupo de artistas, comunicadores y docentes, que nació la idea de poner en pie una obra gráfica, musical y teatral a la que llamaron El Culebrón Timbal. De esa manera se conformó lo que hoy es, no solo una banda de rock, sino también –y especialmente– un movimiento de desarrollo social: la Productora Escuela Cultural Comunitaria.


Poco antes de comenzada la función, varios micros escolares se habían estacionado en la puerta del teatro. No se trataba simplemente de seguidores empedernidos de la banda, sino de docentes y alumnos de La Huella, (la escuela comunitaria) que llegaban desde Moreno, Provincia de Buenos Aires.


Entre ese grupo de chicos de risitas nerviosas estaban Los Transportadores de Cultura, un grupo de hip hop que, luego de la proyección de la película, subiría al escenario a hacer una consistente presentación de su arte.


Finalizado el número, el telón negro que hacía de fondo se corrió, dando lugar a una imponente escenografía y al comienzo del recital de la banda. A modo de apertura sonaría “Bolita boliyé”, tema de la última producción de la gente de Moreno. Y de eso se trataba la cita en el Ateneo: de dar a conocer “El Cuenco de las Ciudades Mestizas”, una obra integral que contiene la película (dirigida por Alexis Fusario), un documental de cómo se realizó la misma, un libro de 120 páginas de cómic (con los dibujos de Eduardo Balán, quien además de ser la voz de la banda, es un excelente dibujante), un juego de tablero y algunas otras perlitas. Para conseguir el material, que data de una calidad excepcional, se puede pasear por alguna librería buena onda o llamar al 02320-452423.


Culebrón Timbal apuesta a la alternativa, a despojarse de las concepciones elitistas de la cultura, a buscar un nuevo modelo de producción artística y comunicacional fundada en procesos sociales y comunitarios. Y posee, además del centro cultural, una publicación periódica (La Posta Regional) y una emisora radial comunitaria (FM La Posta).


Ese arte y esa cultura barrial se respiran en el aire. Entonces llega el final y qué mejor para ello que cederle el mando a ese ícono callejero que significa la murga porteña. Entonces, así como así, los bombos y platillos copan el escenario cuando de manera sorpresiva (aunque esperada) la murga de la escuela, “Los Imparables“, sube para darle el cierre a la noche.


Luego de algo más de dos horas y media todos los artistas que habían pasado por las tablas se retiraban, dejando en manifiesto su particular mirada sobre el Gran Buenos Aires; el poder, las luchas y las construcciones sociales, la búsqueda de la identidad, los mitos y las leyendas, la locura y los personajes oscuros y mágicos del conurbano. Esa particular mirada, sintetizada por Chuky en el fin de la película, con su última reflexión: “Lo que hay en tu mente tenés que dejarlo ahí, lo otro es muy peligroso. Nuestra imaginación está hecha para soportar la vida, no para mejorarla… ¿O SÍ?”.


Carolina Rosales

Foto: Nicolás Fernández

Las manos mágicas

Hace unas semanas, se estrenó en nuestro país “La profesión de Irina Palm”, película que devuelve a Marianne Faithfull a la pantalla grande, como protagonista.


Este nuevo trabajo de Sam Garbarski, un director alemán de trayectoria casi incipiente, pone sobre el tapete una vieja historia: la de la familia sin recursos para poder pagar un tratamiento de un niño con una terrible enfermedad.


Cualquier actividad más o menos verosímil que puedan llevar a cabo los padres para conseguir el dinero, es algo que ya no sorprende a quien ve películas. La gracia está en cómo se cuenta la historia, y ahí gana “La profesión de Irina Palm”, estrenada en 2007 y desde aquel entonces disponible para ser descargada gracias a la magia de la Internet. Para verla en el cine, apenas hay cuatro opciones; dos en Capital Federal (Complejo Tita Merello y Cine Premier) y las otras en Rosario y Mendoza.


Maggie (Marianne Faithfull) es la abuela de Olly, el chiquillo que está postrado en la cama de un hospital público de Oxford. Los padres de él, Tom y Sarah, no pueden acceder a un crédito para costear un viaje y estadía en Australia, lugar en donde tienen la única opción de tratamiento.


Ante la desesperación, Maggie decide buscar un empleo y entra, con ingenuidad, a una casa de putas que busca “anfitriona”, lo que ella interpreta como alguien que se encarga de limpiar o servir café. Miky, el dueño del club, queda encantado con sus manos y le ofrece un puesto de masturbadora, con una excelente paga.


A partir de ahí, la vida de ella cambia. Desde el uso de un seudónimo nocturno (Irina Palm. Irina Palma en la traducción) hasta eludir a su familia, a sus amigas y trabar relaciones peligrosas con gente de la noche.


La temática puede ser fuerte para los valores morales del “Apto para todo público”. Sin embargo, el espíritu de amor familiar que exuda, hace derramar unas lágrimas a cualquiera.


Por último, pueden disfrutar del trailer, aunque en inglés.



Ezequiel Ruiz

martes 21 de octubre de 2008

Cuarta dimensión Cromática Protoplasmática

Emprendimos la tarde con la fecha latinoamericana de la Feria Internacional de música Meridiano V, de La Plata. Hacia la medianoche, nos trasladamos a la cuarta dimensión de la mano de La Manzana Cromática Protoplasmática y volvimos a la tierra al romper el día con Batuquelé.



El pasado viernes 17 de octubre, en distintos centros culturales del barrio platense Meridiano V se pudo disfrutar de Lucio Mantel Trío, luego de la murga uruguaya Fulana de Tal, seguidos por Agua Viva (invitados desde Brasil) y los Argentos/jazz, además de Verde Violeta, de Chile.

Hacia la medianoche, se abrió la zapada de músicos en el centro Ciudad Vieja y nos trasladamos unas cuadras hasta La Casa del Pueblo, donde nos recibió Dj Mesecino con dos mundos alternados: música Balcánica vs. Brasilera.


Gitanas


Ritmos gitanos se aproximan y con ellos bailarinas que arman una ronda entre el público, que hasta ese momento permanecía sentado sobre los tablones de madera que recubren el suelo del salón. El clima armonioso generado por la danza es interrumpido por un sonido caricaturesco que anuncia el comienzo de una fantasía Cromática Protoplasmática.


Gaby, “el niño con problemas”, se acomoda en la percusión; Escócese, con su flauta pícolo, a la derecha del escenario, junto a Vaporín el desarrugado, en trombón, trompeta, saxo y flauta; e Imán, no Himan, en clarinete. Lord Cheselín, el rey de la gomina, se ubica hacia el fondo en trombón y trompeta, junto a Franco Bañado en clarinete bajo, saxo soprano y flauta traversa; Cintia Priscila en flauta traversa, Jean Pierre Chantilly, el duque del cotillón, en coros y charango; Lúpitor, el niño pochoclo, en bajo; Albondigón en batería, Sr. Peléle en teclados; y Botis en guitarra y voz.


Todos ataviados con sus respectivos atuendos ilustrativos (algunos descalzos) abren la cuarta dimensión con “Cinema”, una canción que tiene anclaje en lo real al hablar del hacinamiento que se vive al viajar en el Ferrocarril Sarmiento.

Se detienen las resonancias disociadas: segundo tema, fallido; Botis toma el icono de la ventana de Windows 98 y el sonido típico del reiniciado de la PC cobra el mismo efecto en la banda.


Ahora sí


Siguen con “Mágica”, “Barriletes” y “Los comediantes”, éstos últimos incluidos en su cd “El tren de la vía Láctea”. Los temas siguientes se enmarcan en una anarquía escénica que culmina con el arrojo de Vaporín al público y con Botis abrazado a las chicas presentes. Se reincorporan y a la orquestación típica de los dibujos animados le sucede el clima norteño con “Jerónimo”. Sobre el final, Leandro Machín -alias Botis- dirá a El Acople: “Jerónimo existe en la realidad. Es un nene de Jujuy, que conocí en uno de los viajes que hicimos con La Manzana”.


Pero el recital alcanza su camino “montado a un cometa con cola de azafrán” y le sigue la historia fantástica de “Telarañas”. Finalmente, y a pedido, Duplex. Duplex, duplex. Dos palabras iguales que despliegan una crítica a la homogeneización industrial de la sociedad.


La música de Enya los despide en forma de tren fantasma y Machín dice que volverá a la ciudad presentando El bosque estrambótico. Al respecto, nos cuenta: “Este cuarteto de cuerdas es un proyecto paralelo a La Manzana, con 12 temas que tenía en la mochila y necesitaba plasmarlos. Alguno de los adelantos que venimos tocando son `El umbral´, `Niño´ y `Alemanes en Jujuy´”.


Cerrando la fecha se presenta el grupo Ensamble I, de la escuela de percusión Batuquelé, que ensamblan distintos ritmos como reggae-samba o funky-soul.


Las condiciones edilicias no se corresponden con la rítmica de unos 25 percusionistas y tras el leve desmoronamiento de un tramo de pared nos dispusimos a retornar. Los requisitos de habilitación luego de la tragedia de República Cromañón son exigentes, pero abocados a la situación de incendio. Esperemos que no tenga que ocurrir nada más para que se tome conciencia que es necesario que los lugares para tocar sean seguros. ¡Hasta la próxima!


María Paz Padilla

Foto: Maia Croizet

Thrash till death

Los alemanes Destruction se presentaron por segunda vez en nuestro país. En un marco más íntimo que en su debut, y junto a los locales Matan S.A, El Patrón, Opressor y Avernal, llenaron Súper Rock de metal teutón.



Los thrashers están de parabienes. A los pasados shows de Belladona y Sodom, y con la vuelta de Exodus a Buenos Aires pactada para el 26 de noviembre, la noche del 15 de octubre se presentaba como otra oportunidad para disfrutar de un show de thrash metal por parte de Destruction, este trío formado por el gigante Schimer en bajo y voz, Mike Silfinger en guitarra (únicos miembros originales), y Marc Reign en batería.


Como en su anterior visita, el trío alemán ofrendó a los presentes una fuerte descarga de thrash. Se metieron a la gente en el bolsillo desde el primer momento, con una lista de temas cargada de clásicos, y tan solo un tema -“Devolution”- de su último disco.


Así las cosas, se pasearon por varias épocas de su discografía con canciones como “Mad Butcher”, “Thrash till death”, “Tormentor”, “Soul colector”, “Total disaster” y “Bestial invasion”, entre tantos otros, festejadas a pura sacudidas de melenas, cuernitos en alto y cuerpos volando sobre cabezas ajenas durante dos horas.


El sonido en un principio sufrió algunos desperfectos en la guitarra, pero con el paso del show fue acomodándose perfectamente. Esto no le importó demasiado a ninguno de los presentes, quienes optaron por intercambiar sudor con desconocidos en medio del pogo.


Destruction pasó nuevamente por Buenos Aires y no dejó cartuchos por explotar. Brindaron un show más íntimo que en su debut y el saldo es más que positivo, tanto para quienes los vieron por primera vez como para los que repitieron.


Diego Adoue

lunes 20 de octubre de 2008

Ametralladora inoxidable

Hoy es el día que marca el lanzamiento mundial de “Black Ice”, nueva producción discográfica de AC/DC, que sucede a “Stiff Upper Lip”, que vio la luz allá en 2000. El grupo de los hermanos Young, con este flamante disco compuesto por quince canciones, muestra la potencia de siempre, con la fórmula de siempre.




Hacia 1970, en su texto “S/Z”, Roland Barthes escribió que la manera más eficaz de otorgarle un adjetivo a una cosa era mediante la comparación con otra conocida; así, en vez de decir que tal canción es hermosa, conviene esgrimir que la misma es hermosa como una rosa o un asado con vino tinto, dependiendo del parecer en cuestión.


Para explicar cómo es “Black Ice”, la primera producción discográfica de AC/DC en ocho años, pareciera que no hay alternativa más efectiva que hacerlo a partir del grupo en sí mismo, puesto que el álbum, a fin de cuentas, es una referencia a lo conocido de la banda; más aún, una justa referencia.


Entonces, se entiende que el arranque con “Rock and roll train”, primer corte de la placa por cierto, sea un delicioso, rockero juego de las guitarras de Angus y Malcolm Young, una potente base y la voz, símil ametralladora, de Brian Johnson.


Esta fórmula, trabajada desde hace decenas de años, se muestra fuerte y espontánea en los quince temas que hacen a la realización, incluso a pesar del tiempo que lleva de uso; resulta difícil imaginar que no contagien al escucha canciones como la propia “Black Ice” y “War machine”, por ejemplo.


Mientras lo usual es que el avance de la trayectoria calme la fuerza y energía de los grupos de rock, en AC/DC esto no se cumple: sigue igual, con la misma potencia, la misma fórmula; lo esperable sería que aburra, pero no lo hace.


Augusto Do Santos

domingo 19 de octubre de 2008

Sobreviviendo

Se efectuaron más declaraciones de sobrevientes de Cromañón en las últimas dos semanas del juicio oral. Todas complican la situación del entorno de Callejeros y de Chabán.



El primero en declarar, el lunes 7, fue Maximiliano Chaparro, empleado del hotel lindero a Cromañón. Al iniciarse la catástrofe, estuvo socorriendo a quienes asistieron al show. Y allí es en donde detectó ciertas irregularidades: "Esa noche la puerta de emergencia tendría que haber estado liberada; yo nunca la había visto así, tenía un alambre". Según él, la misma siempre permanecía abierta y en ocasiones, se utilizaba para ingresar desde el hotel a República Cromañón, cuando las autoridades del alojamiento realizaban fiestas en el boliche.


Por otra parte, contó que en el hotel, Omar Chabán y Raúl Villareal se reunían con Alfredo Levy, dueño de Cromañón, para debatir ciertas cuestiones sobre reformas de la acústica. Aunque señaló la idea de Chabán de tapiar con ladrillos unas turbinas que se encargaban de la refrigeración del local como lo más llamativo.


A partir del miércoles 9 y hasta el viernes pasado continuaron las declaraciones de los sobrevivientes. La primera fue Miriam, una señora de 43 años que, entre lo más saliente, dijo ver cómo esa noche del 30 de diciembre, volaban desde el sector VIP hacia abajo, “palitos que, yo deduzco que eran bengalas, por el tamaño y por la forma”. Esta descripción coincide con los interrogatorios previos al juicio, los cuales señalaban que Susana de Fontanet, mamá de Pato, era quién proveía la pirotecnia a los seguidores del grupo.


Dice haber visto a un chico montado en los hombros de otro, con una candela apuntando hacia arriba. Uno de esos fogonazos, quemó la media sombra del techo y allí se inició la tragedia, que se cargó -entre las ciento noventa y cuatro víctimas- con la vida de su hijo y su marido. Ellos tres y una hija más del matrimonio habían concurrido al recital de a Callejeros, esa noche.


En el testimonio de Sergio, de 23 años, quedó constancia de (la falta de) los controles en la entrada, ya que vio como algunas personas pasaban con bengalas entre los pantalones y que adentro, prendían. "Una vez adentro, nadie te revisaba nada".


Respecto a declaraciones anteriores de peritos, que afirmaban que el sistema anti incendios del local no estaban en plenas condiciones, puede decirse que el testimonio de Emilce asevera lo informado: “Ví una manguera colgada de una pared, pero cuando quise utilizarla, alguien me le dijo que no había agua en el tanque”.


Luego, Guillermo contó que en los dos recitales previos al de la tragedia, Villarreal lo dejó pasar gratis, a él y a sus amigos. "Si él te decía que te dejen pasar, pasabas".


Para terminar el resumen, Chabán pidió volver a declarar en las audiencias de noviembre. Su palabra tendrá lugar en las pautadas para el 5, 7 y 9 de ese mes, pero se le advirtió que no se le admitirán sus monólogos cargados de histeria, lo que hizo que le llamaran la atención en sus anteriores exposiciones.


Ezequiel Ruiz

Foto: Vicky Montero

viernes 17 de octubre de 2008

Con el último aliento

Stone Temple Pilots corrió el kilómetro final de la maratón del rock (?) con un Scott Weiland menos frontman que de costumbre. En el precalentamiento, Massacre y Cadena Perpetua.



Si el miércoles de octubre en que los Pilots tocaron por primera vez en nuestro país hubiese sido en los 90’s –con la banda en la cresta de la ola rockera-, posiblemente la cantidad de gente que se acercó al Club Ciudad de Buenos Aires, sería bastante menor. En la década pasada no era tan común la existencia de estos megaeventos. Tampoco abundaban los celulares, no existían las cámaras digitales, ni estábamos tan paranoicos por nuestra integridad física y la de nuestros objetos. Esa mental burbuja en el tiempo la pinchó un efectivo de “seguridad” que, al entrar al predio, aconsejaba: “Si vas a estar en el medio, ponete la mochila adelante... para que no te afanen, ¿viste?”.


Aunque parezca mentira, Cadena Perpetua es una banda con más de quince años de trayectoria y aún son secreto para el gran público. Con esas credenciales, dieron un buen show que no llegó a la hora, incluyendo canciones como “Te quiero mal”, “Desde el infierno”, “Sobrevivir” y “Dispara”.


Al tiempo en que las últimas luces de un día fresquito se iban apagando, Walas -embutido en una calza rosa y negra- y los Massacre fueron la tan mentada banda ¿sorpresa?

Con un buen sonido e interesantes proyecciones como background, pelaron temas de todas las épocas, destacándose en “Juicio a un bailarín”, “Te leo al revés”, “Plan B: anhelo de satisfacción”, “La reina de Marte” y “Mi mami no lo hará”. La perlita fue “Ziggy Stardust”, de David Bowie.



Media hora más tarde de que haya terminado dicho set, tímidamente salió a escena la banda yanqui encargada de ser la frutilla de esta torta de rock. “Big empty” fue la encargada de abrir y en la que los músicos calentaron cuerdas y parches hasta acomodarse. A continuación, “Wicked garden”, “Big bang baby” y “Vasoline” enderezaron la nave y partieron... hasta ahí.


Mucho se habló de la (falta de) salud de Scott Weiland; puntualmente de lo que esto implicó: la suspensión repentina de varias fechas que conformaban una gira por los Estados Unidos. Se especuló con una posible cancelación del show en nuestras pampas, pero se ve que supieron meterlo en un avión y despertarlo para salir a tocar ante veinticinco mil sudacas, que devolvieron el favor con fervor, típico del publicou argentinou. Así y todo, Scottie parecía un tipo común, relajado, tranquilo, sin su habitual costado anfetamínico. El estado de ánimo de la banda era el mismo, bastante menos rockero de lo habitual, con jams extendidas que enfriaron el clima. Una postura algo adusta que uno no espera de estos chicos malos.



Para mejor suerte del set, la laguna no duró demasiado y se fueron despabilando con la vibra de los hits: “Plush”, “Interestate love song”, “Down”, “Sin”, todas juntas y con unas espectaculares animaciones muy noventosas ad-hoc en las pantallas. La gente terminó de encenderse y entregó algo más que la garganta como ofrenda. Antes de este show, hubiese sido difícil imaginar tantos fans de Stone Temple Pilots en este país.


Tras la falsa retirada de rigor, vendrían los bises, que fueron tres (“Sex type thing”, “Dead & bloated”, “Trippin’ on a hole in a paper heart”), aunque lo más llamativo fue el poncho y el sombrero gaucho que lució Weiland. Quizás salir así vestido, hoy por hoy, no representa a la Argentina toda y puede ser tomado como una provocación, una bravuconada marca rockstar. Lo cierto es que posiblemente no tenga la más puta idea del “conflicto del campo”. Y mejor que sea así.


El saludo a lo Broadway de los Pilots con The great gig in the skysonando de fondo fue la última postal de otro festival megalómano, edición 2008. Hacer un balance del mismo sería redundar en lo que ya se dijo en esta y en las anteriores crónicas que publicamos en El Acople. Por lo tanto, tan solo nos queda esperar por la próxima maratón mientras nos siguen zumbando los oídos.


Ezequiel Ruiz

Fotos: Matías Tarssitane

jueves 16 de octubre de 2008

Skapate a La Plata

Dos bandas en cartel, un menú jamaiquino, y un feriado para empezarlo al ritmo del ska. Con estos condimentos transcurrieron las primeras horas del lunes 13, en la legendaria cervecería de 1 y 47. Para aproximarte a lo vivido, te proponemos una visita guiada imaginaria.



Frente al renombrado Colegio Nacional de La Plata se encuentra la puerta de ingreso. Figurate una atmósfera bohemia, un salón con capacidad para 163 personas sentadas -al tope- y sobre las paredes proyecciones audiovisuales que te sumergen en lo profundo del océano.


Cuando vas incursionando en un bocado temático que alguien convida, como es esta “pizza rastafari” -compuesta de pollo, muzzarella, tomate, zanahoria, pimienta y cebolla-, los platenses de Skanking Club abren la noche.


Partiendo del ska como estilo dominante, ofrecen reggae-ska, y algo del rocksteady y de two tone al tratar emociones radiantes. Éste Club, integrado por Moroco y Felipe en guitarras, Ema en saxo, Cristian en bajo, Eleazar en batería y Yiyo, Matías y More en voces; entrega 11 temas, entre los cuáles se destacan “No te quedes atrás”, “Iluminas”, “Crepúsculo” y “Todo el salón”.


Al respecto, More dice a El Acople: “Nuestros temas hablan de la vida de los hombres en ésta tierra y tratan de trasmitir un mensaje de alegría y esperanza, apuntando a su poder trasformador”. Al parecer lo logran: el ambiente se conecta en positivo, el público se levanta y quiere bailar.


Entre una banda y la otra, el nuevo video de Dread Negast llamado “Trigal” se anticipa a CM y Much Music en las pantallas del lugar. Con muchas chicas platinadas que contrastan con la gente en situación de calle, el clip es sucedido por las imágenes de flamencos, que indican que llegó el momento del rocksteady instrumental hecho en Vicente López de la mano de la Smocking Flamingo.


A pedido del público


Así es que encontramos en trombones a Carlos Alvarado, Esteban “Hochy” Descalzo y Matías Traut, Christian Martínez en bajo, a Sergio Zarate y Damián Rocha en guitarras, y a Esteban “El Pollo” Delenikas en batería, quienes inician su participación con “Valle Grande 944”, mientras las mesas se apartan y se hace danza el simpático andar de las aves.


Le siguen los simples “Ska boss” y “Skandy”, de The Skatalites, y para el falso final llegan “Bambino´s style”, “Mis zapatos”, “Brass free style”, “Mario Bross theme” y “Nieve en Bs. As.”, que da nombre a su primer EP, un material que exalta la virtuosidad de una banda apreciada por un auditorio que, en éste caso, no se satisface con los bises.


Se salen con la suya y la Smocking toca otro ramito de canciones, que florece con un ska-jazz. Esto último parece conformar a los presentes, que los dejan en libertad. Finalmente, el soundsystem de El Alto Selector hace que la fiesta no sea interrumpida y otros busquen un descanso para sus cuellos en la almohada. ¡Hasta la próxima!


María Paz Padilla

miércoles 15 de octubre de 2008

Estrellados al ajillo

Para inaugurar el último fin de semana largo del año, qué mejor que con un gran espectáculo musical. Esto fue lo que brindaron Sergio Dawi y Los Estrellados el pasado viernes en Niceto, en la presentación oficial de su flamante disco, “Quijotes al ajillo”.



La diáspora ricotera ofrece diferentes variantes para llenar el enorme vacío dejado por la separación de Patricio Rey. Las propuestas más firmes son las carreras solistas que emprendieron los cabecillas de la banda: el Indio Solari y Skay Beilinson. Pero hay una tercera que no es muy tenida en cuenta, y que es tan sólida y tan buena como las de los líderes ricoteros. Ésta es la que ofrece Sergio Dawi, quien supo ser el saxofonista de la agrupación platense durante catorce años.


Niceto fue el lugar elegido para celebrar el lanzamiento del segundo disco de Los Estrellados. El show estuvo basado en su totalidad en la presentación de su nuevo disco, “Quijotes al ajillo”, destacándose temas como “Quijote”, “El sapo” y “Los sin tierra”, aunque no faltaron canciones del disco debut, “Estrellados” (2004), como “Fortuna” o “Ruleta rusa”, y temas reversionados, tales como Fiesta” y “Colmillo”.


Sergio se lució con el saxo, por supuesto, pero también con su dinamismo arriba del escenario. Sin ser demasiado histriónico, le fue marcando a la perfección el camino a sus músicos. Su voz es algo extraña y bastante particular. Entre el público no faltaron las comparaciones: “se parece a un duende”, “es igual al Topo Gigio”. Lo cierto es que se las ingenia para cantar y lo hace bastante bien, imponiendo su propio sello.


El cierre del show estuvo a cargo de “Gato negro”, el tema que cantan a dúo Dawi y el Indio Solari y que ya está sonando en todas las radios. Pero una vez que la banda se retiró, todos se quedaron en sus lugares entonando el ya clásico cantito: “solo te pido que se vuelvan a juntar”. Sergio regresó a escena y con un "Sería un gusto" a modo de presentación del siguiente tema, agregó: "Ahora les pido que vuelvan a bailar". Enseguida comenzaron los bises, de la mano de canciones de Patricio Rey. “Aquella solitaria vaca cubana”, cantada por el guitarrista, y “La bestia pop”, ejecutada de manera instrumental, hicieron delirar a los presentes, en especial esta última, en la que Dawi brilló con su saxo.


La banda se despidió y muchos comenzaron a retirarse, pero faltaba la gran sorpresa de la noche. Un grupo de chicos comenzó a pedir “Jijiji” y la banda volvió a escena para darles el gusto. Esta canción también fue tocada instrumentalmente y, obviamente, desató “el pogo más grande del mundo”.


Luego de cuatro años de ruedo, Los Estrellados ya están consolidados como banda y demostraron todo su potencial con una propuesta que apela a la diversidad musical, incluyendo sonidos electrónicos muy bien ejecutados y, por supuesto, mucho saxofón. Al incluir temas de Los Redondos, Dawi dio una muestra eficaz de que nada sirve la pose de no tocar las canciones que la gente quiere oír y obligar a todo el mundo a escuchar sólo sus composiciones. La felicidad en los rostros de la gente al retirarse del recinto así lo certificó.


Gastón Waigmaster

Para todos los gustos

De acá a fin de año se presentarán muchas bandas internacionales de distintos estilos y propuestas. El Acople te trae un informe completo sobre los grupos que pisarán nuestro suelo próximamente.



Los últimos tres meses se vienen con todo en cuanto a visitas, y El Acople te ordena las fechas por estilos para que puedas decidir en qué shows gastar tus ahorros.


Los fans del trash metal están de parabienes con tres bandas que nos visitarán en breve. El miércoles 15 de octubre, en Súper Rock, los alemanes de Destruction tocarán en la Argentina por segunda vez tras su paso de 2006. Ya en el mes de noviembre y con solo tres días de diferencia, Exodus y The Haunted estarán frente al público argentino. Los primeros, el miércoles 26 en Súper Rock, y los segundos harán su debut el sábado 29, en The End Live!.


Dos clásicas bandas de dos géneros extremos diferentes pisarán nuestras tierras por primera vez. El black metal será representado por los noruegos de Mayhem, el 26 de octubre, y te damos la posibilidad de ganarte una entrada, haciendo click acá y enviando tu nombre completo y DNI. En cambio, el death metal llegará de la manos de uno de sus grupos más técnicos, Carcass, el viernes 7 de noviembre. Ambos shows serán en el Teatro Flores.

Y para continuar con la oscuridad, Paradise Lost festejará sus 20 años, el jueves 6 de noviembre en el ND Ateneo.


Si hablamos del heavy más clásico, la nueva visita de Judas Priest, el 8 y 9 noviembre en el Luna Park, se lleva todas las miradas. Rob Halford y cía. vienen con nuevo disco bajo el brazo: el conceptual “Nostradamus”.

Yendo hacia un lado más progresivo, la gente de Symphony X estará de vuelta el miércoles 29 de octubre en el Teatro Flores.

Otros que regresan son los Nightwish, el sábado 21 de noviembre en el Estadio Obras. Luego de varios conflictos y una nueva cantante -Anette Olson-, esperan enamorar nuevamente a los fans.


Big Noize es una banda nueva que se dedica a tocar clásicos del hard rock, pero con la particularidad de que los intérpretes son los mismos músicos que la crearon. Se presentarán el viernes 5 de diciembre en el Teatro Roxy.


El hardcore melódico y sus derivaciones más festivas también girarán por aquí. El “Family Day Festival”, uno de los eventos reconocidos del estilo, llegará al país este sábado 18 de octubre, en el estadio Malvinas Argentinas. A diez años de su primera y única visita, los suecos de Millencolin serán los encargados en cerrar el evento.


Dos semanas después, el sábado 1 de noviembre en el Teatro Flores, Goldfinger y Reel Big Fish harán divertir a los amantes del sonido californiano. Ambos grupos tocarán por primera vez en el país.


Si vamos hacia el punk inglés más tradicional, dos referentes estarán por aquí: Sham 69 tocará en Niceto Club, el domingo 26 de octubre; en cambio, The Adicts estará el 4 de diciembre en The Roxy.


Luego de la frustrada visita de Cro-Mags, los amantes del hardcore punk tendrán su revancha con uno de los pilares, Circle Jerks, el 21 de noviembre en el Teatro Flores. Siguiendo en el estilo, pero con una banda de la nueva generación, Comeback Kid tocará el 26 y 27 del mismo mes en el Salón Pueyrredón.


Los españoles de Reincidentes mostrará las canciones de “América”, un disco que tributa a artistas de Latinoamérica, el viernes 24 de octubre en el Teatro Flores.

Ska-P, con su vuelta y reciente disco, “Lágrimas y gozos”, inundarán de música el Club Ciudad de Buenos Aires, el sábado 29 de noviembre.


Por último, no nos podemos olvidar del Personal Fest, que convocará muy buenas bandas durante dos jornadas (sábado 31 de octubre y domingo 1 de noviembre) en el Club Ciudad. R.E.M., The Offspring, The Jesus & Mary Chain, Bloc Party y The Mars Volta, entre otros, serán de la partida.


Hasta aquí, una concisa pero completa reseña sobre los shows internacionales que se vienen. Argentina está siendo valorizada nuevamente como una plaza interesante para visitar. Los amantes de la música, agradecidos.


Daniel Grosso

martes 14 de octubre de 2008

¡Rock and roll, carajo!

Jornada pesada en el festival de la gaseosa. Ni la lluvia ni el embole de la selección Argentina pudieron impedir la fiesta que el metal tanto estaba esperando.



La banda encargada de abrir el escenario principal es D-Mente. El grupo de Andrés Giménez logra captar la atención de los presentes con una propuesta moderna, cada vez más sólida, cruza entre Queens Of The Stone Age y HIM, y cada vez más alejados de lo que fue A.N.I.M.A.L. De hecho, ninguna canción de aquella banda se incluye en el repertorio, pero sí una versión de “I believe in miracles” invocando el espíritu de los Ramones.



Viticus es la banda de rock and roll vieja escuela más sólida que hay. Con un arsenal de tres guitarras y muy buen rock sureño hace cantar y saltar a algunos de los presentes al momento y más que nada al interpretar clásicos inoxidables de Riff como “Mucho por hacer”y “Susy Cadillc”, que pone fin al show.


Horcas es la banda agitadora por excelencia. Walter Meza es un arengador nato, y el grupo, muy sólida, tira bomba tras bomba. “Esperanza”, Solución Suicida”, “Fuego”, todos clásicos coreados a viva voz por una gran cantidad de público que se acercó para verlos. Para al final amagan con “Destrucción”, de V8, aunque finalmente no pasa nada. De todas formas siempre hay que pedir ese tema, ya sea en un show de Almafuerte o de Ricky Martin. Siempre.


Ya entrada la noche sale Rata Blanca, en lo que sería la primera presentación grande en Capital luego de la salida del nuevo álbum, “El reino olvidado”, motivo por el cual la mayoría del show está dedicada a los temas nuevos, que ya suenan como clásicos. Una de las cosas raras de la banda es que Adrián Barilari habla con el público como si fueran una banda mexicana. “¿Cómo andan Buenos Aires?”, “¿Qué pasa?”, “¿Quieren rocanrol?”. Vamos, Adrián, que siempre nos cruzamos en la fila del súper. Bueno, en realidad no, pero se entiende la idea.



Para el final llegan “Chico Callejero” y “La Leyenda del Hada y del Mago”, como para contentar a las viejas hordas del metal, que a veces parece que se quedaron en el 93.


Justo después del final de Rata se desata la tormenta del siglo. Y en el medio de esta sale Mötley Crüe, la banda para la que se inventó el lema sexo, drogas y rock n roll. Y están todos, aunque los años no vienen solos. Vince Neil está cada vez mas gordo, Mick Mars parece que tuviera 80 años y apenas se puede mover, pero Nikki Sixx (también con unos kilos de más) y Tommy Lee están hechos unos pibes.


¿Y te pensás que la intensa lluvia le importa a la gente o a la banda?. Nada que ver, incluso le da una magia especial. Y más si en un concierto empezás con temazos como “Kickstar my Heart”, “Wild side” y “Shout at the devil”. Todo el mundo mojándose, saltando, coreando los “Uooooooooo” y los “Yeeeeeaaaaaaaahh”. Y qué fiesta, gente, qué fiesta.


Tommy Lee se acerca a la pasarela y lo primero que dice es “Me gusta la fiestaaaaaaa”. Sí, loco, sí. Aguante todo. También nos dice que nos quiere y que somos el mejor público para el que han tocado. Y todos le creemos. La sonrisa del baterista es increíble; como nene con juguete nuevo. Y pónganse a pensar. El tipo viajó por todo el mundo, es millonario, estuvo con miles y miles de mujeres, tiene un miembro de tamaño importante. Debe ser el tipo más feliz del mundo. Que lo hayamos puesto tan contento es todo un mérito, señores.



Y sigue lloviendo y hace frío, pero el show no baja de temperatura. Muchos dirán que son pura pose, puro circo. ¿Querés rock? Tomá: “Live Wire”, “S.O.S”, “Don’t go away mad”. Más agite que en un Rosario Central vs. Newells. El que creía que Mötley Crüe era un invento de MTv que vaya a freír churros (?).


El final es a todo trapo, con “Girls, Girls, Girls” y “Dr Feelgood” y el bis con la clásica balada “Home Sweet Home”, coreada hasta por los pancheros mientras en las pantallas desfilan imágenes de toda la historia de esta banda, que se pensó que nunca iba a pisar estas tierras. Y que seguramente no volverá, aunque tal vez si, después de la buena impresión que se llevaron.


Así pasó la noche en que mucha gente se puso la vieja campera de cuero y volvió a tener 20 años. Aunque luego de tanta lluvia uno haya tenido que volver a la realidad y darse un baño caliente y tomarse un tecito con miel, mientras, seguramente, la banda iba a seguir de fiesta, como lo viene haciendo desde hace más de 25 años.


Facundo Llano

Fotos: Fernando Fernández

domingo 12 de octubre de 2008

El show debe seguir

Queen vuelve a la carga con material nuevo, esta vez con Paul Rodgers en la voz, y sin John Deacon. “The Cosmos Rocks” es el nombre del nuevo material, que los traerá a la Argentina por segunda vez en noviembre.



Brian May y Paul Rodgers se encontraron en Londres, en septiembre de 2004, en el 50 aniversario de la guitarra Fender Stratocaster. En dicho evento tocaron juntos “All right now”, tema de Free, la ex banda de Rodgers, y al parecer ambos sintieron una química instantánea.


A partir de allí, gira mundial mediante, editaron el disco en vivo “Return of the champions” bajo el nombre de Queen & Paul Rodgers y decidieron que su próxima gira sería con material nuevo.


Despojados de prejuicios y comparaciones –está claro que ni Paul Rodgers ni ningún otro cantante le puede llegar a los talones a Freddie Mercury-, podemos disfrutar de un buen disco de rock and roll.


“Cosmos Rockin” es el tema que abre la placa. Simple y directo, con un buen solo de guitarra y los coros de fondo hacen acordar un poco a los que utilizaba la banda en los ’80. “Still Burnin” se muestra en la misma clave.

C-lebrity, el corte de difusión elegido, cuenta con riff pegajoso que atrapa, y una letra simplona acerca de una persona que quiere convertirse en una celebridad.

La balada “Small” es de lo mejor disco, con un gran solo incluido. También se destaca la perfomance de May en “Voodoo”, otro de los puntos altos. Hacia el final del disco se destaca la melancólica “Through the night”.


Las canciones fueron firmadas por la totalidad de la banda, quizás tratando de evitar cualquier tipo de “divismo”. La excepción es “Say it’s not true”, escrita por Roger Taylor, la cual fue estrenada el 1º de diciembre pasado, en el marco del día mundial de la lucha contra el sida.


Desde hace un par de semanas se encuentran a la venta las entradas para ver a la banda, el 21 de noviembre en el Estadio Vélez Sarsfield, y posiblemente se esté agregando otra fecha para el sábado 22.


En la antesala del show del mes próximo nos llega un disco correcto, que nos sirve de entrada para el plato fuerte: la interpretación en vivo de los grandes clásicos de la banda.


Guillermo Civale

viernes 10 de octubre de 2008

Vine hasta aquí

Los Piojos están girando por el viejo continente, en lo que son las primeras presentaciones del nuevo violero, Juanchi Bisio, y este martes 7 dejaron su huella en la Sala Razzmatazz de Barcelona ante casi dos mil personas.



Volver. Volver por unos instantes. Quizás, durante esos 3 minutos que pasan fugaces en los versos de una canción. Quizás, por las dos horas que dura el show. Volver, esa es la sensación. Se vuelve, se olvidan las distancias y las fronteras. Se dejan de lado las despedidas, las angustias y las penas. Y, al menos por un rato, nos sentimos en el barrio.


El martes 7 de octubre, Los Piojos se presentaron en la Sala Razzmatazz de Barcelona, convirtiéndose en la fecha de mayor convocatoria en lo que va de la gira "Civilización Europa Tour 2008", que ya se dio cita en las ciudades españolas de Madrid, Bilbao, Galicia y Valencia.
Casi dos mil personas abarrotaron la sala de la calle Almogàvers para reencontrarse con el ritual que todos conocen.


"Te diría" fue el tema elegido para abrir la noche, seguido de "Taxi Boy", "Desde lejos no se ve", "Todo pasa" y "Civilización", que fueron fervorosamente recibidos por un público que promediaba los 25 años de edad.


Los botines colgando del micrófono del cantante, anunciaban la llegada de "Maradó", con el ya clásico video compilatorio de las mejores jugadas del 10. La siempre muy coreada "Tan Solo" fue precedida por una más nuevita, "Pacífico", dedicada por Ciro "a todos los que llevan un tatuaje de Los Piojos". Explotó el estribillo al grito de "Voy a llevarte en mí", tal vez queriendo ponerle palabras a ese sentimiento.



A continuación, el centro de la escena fue ocupado por Micky para interpretar "Fijate", y cuando todo parecía seguir los rieles de lo previsto, "Un buen día" fue removida de la lista y la improvisación se apoderó del escenario. "¿Qué prefieren que toquemos? ¿`Bicho de Ciudad’ o `Pistolas’?" arremetió Ciro, y la gente se inclinó claramente por clásico de su adolescencia, ovacionando el tema de la placa “Ay Ay Ay”.


Sin embargo, para sorpresa de todos, lo que empezó a sonar fue el famoso blues versionado por The Rolling Stones, "Little Red Rooster", donde Juanchi Bisio -nuevo guitarrista de la banda- se dio el lujo de plantarse en el escenario con un brillante solo, ante la atenta mirada del líder, que controlaba cada uno de sus movimientos. Sin lugar para los aplausos, el deseo popular se hizo presente y esa introducción pegadiza de armónica marcó el inicio de "Pistolas", que hasta incluyó solos por parte de Sebastián "Roger" Cardero en batería, y el Changuito Farías Gómez en percusión.



Para ese entonces, el calor recordaba al mítico Cemento. Micky no paraba de moverse de un lado al otro del escenario mientras que en los extremos, las violas de Juanchi y Tavo ensordecían a todos los presentes.


"¿Tienen ganas de seguir bailando?" preguntó Ciro antes de despacharse con las bolicheras "Manjar" y "Como Alí", que no dejaron piernas sin moverse, despegando a todos del suelo.

La exaltación bajó varios decibeles de la mano de la agónica "Difícil", pero la paz no duraría demasiado, relegada por "Genius" y "El Farolito", donde -¡por fin!- Ciro presentó a Juanchi, quién demostró estar a la altura de las circunstancias y fue muy bien recibido por el público piojoso.



Los pasos de murga se despabilaron con "El Balneario de los Doctores Crotos", y antes que Toto y Micky revolearan patadas a lo pavote, Ciro dedicó estos versos "a los que se fueron de la Argentina gracias al Dr. Méndez", deseando que al pueblo español no le suceda lo mismo.


"¿Cómo se dice última canción en catalán?" amenazó el frontman, dándole lugar al teclado hammond de Chucky, que interpretó una hermosa e íntima introducción de "Ruleta", haciéndose también cargo de las voces.


Las leyes imponían que se acercaba la hora de final y la banda se despedía con "Cruel" -quizás donde se haya desatado el pogo más intenso-, "Vine hasta aquí" y el ya clásico enganche de "Around and around/Zapatos de Gamuza Azul".



"Finale", el momento habitual de leer todas las banderas, tuvo a Mar del Plata, Saenz Peña, Temperley y Córdoba, entre otras, como protagonistas, y entre tantos trapos, uno que rezaba "Los Mocosos Italia", nos hizo caer en la cuenta de lo lejos que estábamos de casa .


Ismael Serrano dice en una de sus canciones que "las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso". Quizás, por estos 120 minutos, Los Piojos hayan ayudado a recordar ese camino.


Texto y fotos: Vicky Montero

Faltó algo

El martes y miércoles de la semana pasada se llevó a cabo el “Primer Screamo Fest” en Súper Rock, de la mano de la visita de Alesana. Estos jóvenes pertenecientes a la segunda generación del post hardcore brindaron un corto pero enérgico set.



Con solo cuatro años vida, dos discos y un EP, Alesana llegaba a nuestro país por primera vez para ser la banda principal de este festival. Siendo uno de los pioneros del post-hardcore screamo (donde los gritos desgarradores perduran a lo largo de toda la canción), venían a demostrar sus cualidades.


Los teloneros


De las cuatro bandas soportes, Bloodparade era sin dudas de las más de renombre; sin embargo, fueron los encargados de abrir la segunda fecha. Seguramente que ser el único grupo fuera del género (hacen un ghotic metal electrónico), haya influido para que toquen primeros. Yendo al set, podemos decir que nunca lograron un audio óptimo, ya que sus samplers no dejaban percibir claramente el resto de los instrumentos. “Take my soul” fue una de las canciones que pasaron.


La posta la tomó la gente de Romeo Tragedy, quienes con su mezcla de emo, hardcore e indie, dejaron una buena impresión, a pesar de que también sufrieron algunas falencias en su sonido. Mostraron melodías de su disco “Freedom and Combet”, como “Problems” y “TyM”. El público los escuchó con atención.


Fear to Fall subió con una prepotencia y una falta de humildad que provocó el malestar de unos cuantos. Pero a medida que pasaban los minutos, estos adolescentes de Río Gallegos ganaban la confianza de todos con una propuesta contundente y efectiva. Su música gira por un screamo con toques hardcore. Realmente hay que tenerlos en cuenta, ya que son jóvenes y tienen mucho para dar.


Con apenas un año de formación, los chicos de Coralie’s Last Kiss se dieron el gusto de ser soporte de una banda que los influencia. Pese a ello, no lograron dar lo mejor de sí, especialmente por un sonido revoltoso y poco convincente. Demasiado grito extremo y escasa melodía, dos factores que tampoco ayudaron.


Loco, ¿no te cansas?


El reloj marcaba 21:25 hs. cuando Alesana irrumpió en escena, ante una masa que enloqueció ante los primeros acordes. Con una energía arrolladora, arrancaron con “Ambrosia”, uno de sus temas más populares. Su cantante, Dennis Lee, con su voz violenta y sus movimientos infinitos, contagiaba al resto.


Tras una primera función agotada, el miércoles Súper Rock se encontraba a medio llenar. No obstante, los fans cantaban, saltaban o pogueaban como si el local estuviese en su punto máximo. La banda notó ese carácter, entonces decidió entregar más de lo que podía dar. Continuaron con Obsession is Such an Ugly Word” y “Congratulations, I Hate You”.


Su punto más negativo, el cual marcó un concepto general del show, fue su sonido. Éste nunca llegó a ser el ideal, ya que la vehemencia de sus músicos les hacía perder calidad técnica a la hora de ejecutar las canciones. Contar con tres guitarristas y dos voces bien disímiles en una agrupación, no es fácil de congeniar, y si a ello le sumamos tanto ímpetu, se multiplican las dificultades. This is Usually the Part Where People Scream y Red And Dying Evening”, otras dos que pasaron.


A ver si solucionan eso


El complemento de la voz melódica de Shawn Milke (toca la guitarra también) es fundamental para el armado de las canciones. Sin él, los temas quedarían muy desabridos y un tanto comunes. Esto hace que Alesana gire por varios estilos: por momentos suenan hardcore melódico, por otros death metal, algo de pop, en ciertos instantes metalcore, pero siempre bajo la batuta de su estilo definido: post hardcore. “Seduction” y “Tilting The Hourglass”, dos temas de su segundo CD “Where Myth Fades To Legend” -2008-, son buenos ejemplos que se pudieron comprobar en el vivo.


Los integrantes estaban sorprendidos por el amor de los asistentes. Cada dos por tres comentaban su parecer sobre lo que estaban viviendo en Argentina. Seguramente que a partir de ello y de su grata experiencia llegarán otras grupos del estilo tales como Alexisonfire, Tacking Back Sunday, Thursday, etc.


La banda recargó energías detrás del telón para regresar con el combo final de la noche, “This conversation is over” y “Alchemy Sounded Good At The Time”, en donde la masa descargó sus cartuchos finales.


Durante una hora, Alesana ofreció un correcto show de post hardcore, pero no cumplió con las expectativas que se habían creado. Sin dudas, tanta energía y actitud terminaron perjudicando en el sonido de directo. Un audio desprolijo y poco claro se mezclaba con una adrenalina tremenda. Los fanáticos del grupo seguramente habrán quedado conformes con lo visto; en cambio, el amante del estilo esperaba una perfección que nunca logró escuchar.


Daniel Grosso

Foto: Fernando Fernández

jueves 9 de octubre de 2008

¡Escuchate ésta, loquito!

El próximo sábado 11 de octubre, se llevará a cabo en la Facultad de Medicina de la UBA, el “Rumba Reggae Coli Party”, un festival a total beneficio de La Colifata, la radio de los pacientes y ex pacientes del Hospital Borda. Bandas en vivo, Dj’s, proyecciones y mucho más. Enterate todos los detalles aquí.



La lo-cura de escuchar


La Colifata (de colifato, en lunfardo, “loco querible”) es un proyecto que lleva ya más de 15 años de autogestionarse a puro pulmón y que surgió con la premisa de que, a través de la radio, los internos (del Hospital Neuropsiquiátrico Dr. José T. Borda) pudieran tomar la palabra, recuperar su voz y a partir de ello, hacer algo con su padecer. Además, a esta idea se la suma el trabajo, sobre toda la comunidad, de transformar la representación imperante de la locura en la sociedad.


Hoy en día, la radio se transmite por la frecuencia 100.1 MHz los sábados de 14:30 hs. a 19:30 hs. y quien quiera ir, puede hacerlo: Ramón Carrillo 375, Capital.

Como es de esperar (?), el único sustento y colaboración que sus realizadores reciben proviene solo de la locura colectiva, porque del Estado ni hablar.

Por eso, en esta ocasión, un enorme grupo de colifatos decidió reunirse para hacerse escuchar y, con eso, poder colaborar con este proyecto radial.


Loca ella y loco yo


¿Rumba Reggae? Claro. Porque esta fiestita de locos va a estar animada por 3 excelentes bandas que mezclarán un poco de su rumba y su reggae para hacerte bailar hasta que las velas no ardan.


Desde España, los muchachos de Che Sudaka vienen a participar con su reggae/ska/cumbia sound y su última producción, “Mirando el mundo al revés” (2007), un disco que contó con la participación de Amparo Sánchez (voz de Amparanoia), Karamelo Santo, Un Kuartito y amigos, y que fue grabado en formato acústico en señal de protesta a la prohibición de la música callejera en la ciudad de Barcelona.


Para los que suelen vagar por el hermoso barrio de San Telmo los domingos de sol, el nombre Radio Roots no les sonará desconocido. Rumba, reggae y cumbia se fusionarán con punk y ska, para que en esta Coli Party, sus 7 músicos lleven “el canto de los barrios” al formato eléctrico. Saltar, bailar y cantar son algunas de las cosas que te motivará la enorme cantidad de energía y buena onda que desparraman estos pibes cuando empiezan a sonar.


Como si esto fuera poco, se sumará a este fiestón La Candela Rumbasampler, banda “nacida en el corazón de los latinos ritmos percusivos y los juegos con maquinas ruidosas, que expresan modernos estilos encontrados en diversas vertientes de un infinito caudal de música que genera el afro-house, Hip Dub, reggae-nova, kumbia-bass”, según ellos mismos se definen. Percusiones, samplers, teclados y guitarras se aglutinarán a la voz de Ana Sol y aportarán su toque más que especial de mestizaje musical a la ocasión.


Hey, Mr. DJ!


El argelino DJ Karim y sus alocadas rarezas, el venezolano DJ Barracuda y la argentina y multifacética DJ AnaSol (que además de ser la voz cantante de La Candela, participa desde la percusión en la banda Un Kuartito), continuarán la fiesta congregando todo tipo de música apta para la danza y para acompañar las bebidas, que se podrán adquirir en la barra súper económica que estará a disposición (y cuya recaudación también será para La Colifata).


La Rumba Reggae Coli Party se realizará el 11 de octubre a las 23 hs., en la planta baja de la Facultad de Medicina (Paraguay 2155). Las entradas tienen el módico costo de $10 y con ella se entregará en la puerta, de regalo, el disco “Esperansaharui”, un compilado benéfico editado en Barcelona con la participación de bandas de la escena under de esa ciudad, que tiene el propósito de difundir en Argentina la problemática del Sahara Occidental, país que está siendo ocupado por Marruecos desde hace veinticinco años.


Las anticipadas se pueden conseguir en 24 de noviembre 16, esquina Rivadavia (de 10 a 22 hs.) o se puede arreglar la entrega enviando un e-mail a fiestacolifa@hotmail.com.


Solidaridad, muy buena música y la oportunidad de darnos cuenta que, para el que tiene algo que decir, no hay nada peor que no ser escuchado.


Renata Jara

martes 7 de octubre de 2008

Feliz domingo

Andrés Calamaro reunió a cuarenta mil gargantas que reventaron en el Club Ciudad de Buenos Aires. Los Auténticos Decadentes, Estelares y Nikita Nipone completaron la noche.



Poca gente desperdiciaría un domingo primaveral en un aguantadero rockero. Pero un concierto de Andrés Calamaro, al aire libre y en un lugar cómodo, es una oferta que nadie debería rechazar.


Antes que eso, Los Auténticos Decadentes, banda festivalera por excelencia, puso el piloto automático y sin hacer esfuerzo, levantaron a toda la audiencia a fuerza de un playlist insuperable para este tipo de ocasiones: “Somos”, “Cómo me voy a olvidar”, “Los piratas”, “Diosa”, “Corazón”, “Un osito de peluche de Taiwán”, “Besándote”, “Gente que no”, “Raquel”, “Loco (tu forma de ser)”, “La guitarra”. Sin palabras.



El set de Estelares ofició de separador entre los Decadé y el número central; un instante para bajar un cambio, prender un pucho, abrazar a tu chica o charlar con un amigo acerca de lo mal que juega Boca, quizás. Entre tanto, saludaban a quienes osaron darse vuelta para prestarles atención. El regalo para ellos fueron hermosas canciones como “América”, “Moneda corriente” –la cual se grabó en el 2003, con Calamaro como invitado-, “El corazón sobre todo”, “Ella dijo” yAire”.



Ahora sí, el artista al que todos vinieron a ver salió a escena despreocupadísimo, como una cosa más. Saludó con las manos al aire, se colgó la guitarra y, a capella, arrancó “El salmón”.

El público, mayormente compuesto por chicas de diversas edades, figuras y colores de tintura, explotó instantáneamente en grititos que hicieron inaudible esa voz, algo cascada por los años y los excesos, pero con una gran presencia. Hoy por hoy, Andrés está abocado pura y exclusivamente a ser showman: a veces bailando, a veces dándole con ganas a una guitarra, eléctrica o acústica.


La banda, armada con mayoría de músicos españoles, es bien sólida, ideal para versionar de manera “rutera” esas canciones que conocemos desde siempre, destacando los rescates emotivos de “A los ojos” y “Todavía una canción de amor”, ambas del primer y último disco de Los Rodríguez, respectivamente.



Acerca del repertorio, es poco retrospectivo, pero basado en la poderosa columna vertebral que le otorgan los hits de “Alta suciedad” y “Honestidad brutal”. Cada tanto se despacha con alguna perlita, como el casi desconocido “Chicas”, extraído del, por lo menos, polémico quíntuple disco editado en el 2000, “El Salmón”; o bien dos tangos al hilo: “Jugar con fuego” y “Los mareados”.


Todo lo que termina no termina mal en un concierto de esta calidad. Tras la extendida y coreada versión de “Flaca”, hubo unos minutos de break antes de los bises definitivos: “Sin documentos”, “Canal 69” y “Paloma”, una tras otra, sin respiro, canciones indiscutibles que nos levantan o nos terminan por desmoronar; pero son canciones, nomás.


Faltan menos de quince minutos para que termine el fin de semana, cuarenta mil personas tienen que salir del predio, se complica la vuelta a los hogares. Los Nikita Nipone, nuevos amigos de Calamaro, musicalizan esa salida casi en soledad.



Al festival le quedan nada más que dos jornadas, a realizarse el próximo fin de semana con Mötley Crüe y Stone Temple Pilots como atracciones centrales. Tendrán que hacer méritos para superar una noche como esta, ya sea por música o por convocatoria, pero credenciales no les faltan. Veremos.


Ezequiel Ruiz

Fotos: Fernando Fernández

Culto al rock

Fiebre rocanrolera de sábado por la noche en el festival de la bebida efervescente, de la mano de The Cult. Las Pelotas, Ratones Paranoicos, Pier e Hijos del Oeste, los créditos locales.


Entrar al predio del Club Ciudad de Buenos Aires puede ser engorroso. Hay que sortear varios controles, vallas, una calle larga, otro control más, un tipo que te corta el ticket, un pasillo ancho, una callecita que se parece más a una kermesse que a un concierto de rock y, por fin, un escenario pequeño enfrentado al main stage.


A priori, la grilla del sábado 4 presentaba rock. Matices más, matices menos, de eso se trataba esta noche: de rock. Y en eso estaban los Ratones Paranoicos, una banda adulta que peina canas –pintadas- y pela temazos: “Vampiro”, “Sucio gas”, “El hada violada”, “Cowboy”. Son inobjetables, inimputables, a Juanse se le perdona todo ni bien se cuelga su guitarra.



Lo contrario les pasa a los Hijos del Oeste, nuevo (¿nuevo?) proyecto de Toti Iglesias, ex líder de los malogrados Jóvenes Pordioseros. Con mala saña habla la gente de ellos, y cualquier cosa que haga ese cantante será risueña u odiable.



Pier sufre la misma condena social; pareciera ser que hay un consenso para detestarlos. Sin embargo, se trata de dos bandas que hacen lo que pueden y a ellos se los ve convencidos de su trabajo. Más allá de los gustos, eso es lo que importa.



A poco de que den las ocho, los músicos de Las Pelotas subieron nada más que para afinar sus instrumentos, ante la incrédula mirada de algo así como diez mil personas. Cinco minutos después, con todo listo, largaron la agriamente bella “Blancanieves + 7”. Hacía frío y eso no ayudaba mucho.


Se trataba de la primer presentación en Capital Federal luego del alejamiento de Alejandro Sokol, en abril de este año. La expectativa no parecía ser demasiada, quizás por no ser un show “propio”. La gente estaba apagada, el grupo lo mismo, aunque la música era una delicia.


Suenan raros los temas que antes cantaba el Bocha. Todo el tiempo uno está esperando que llegue ese alarido en “La mirada del amo” o el bailecito de “Si supieras”. No hubo nada de eso, pero Germán Daffunchio canta y toca cada día mejor.


Al igual que en la despedida de Sokol, Roberto Pettinato acompañó a la banda en gemas como “Perdedores hermosos” (canción que Luca Prodan grabaría en el disco homónimo y “solista” que se editaría post mortem), “Peces”, y “Mañana en el Abasto” y “El ojo blindado”, las dos que cerraron el set pelotero.



Mientras se dejaba todo a punto para que el número principal cerrase la noche, los Beatsteaks dieron muestra de su punk hardcore made in Alemania y el frontman se dio el gusto de llevarse como souvenir un mosh nacional. Un cover de The Clash y remeras al aire contentaron al puñado que se dio vuelta para verlos.


Quince minutos después de lo anunciado, la obertura de A Clockwork Orange sonó como preludio a “Nirvana”, el primer coletazo rockero de los dieciocho que había en la lista de The Cult. Esta noche, Ian Astbury dejó de lado su traje de Jim Morrison para ponerse el propio, ese que lo pone a tope de las preferencias de cualquiera a la hora de elegir frontman favorito.


Por fin estamos sumergidos en un festival rockero. A la mierda los puestitos de comida vegetariana, el VIP de periodistas que optaron por verlo por tevé (!), los tatuajes temporales, los diseños personalizados de zapatillas. “Rain” y “I assasin” le continuaron a ese estallido y, por fin, Astbury saluda a la concurrencia con palabras sueltas como “Boca”, “Independiente”, “Lugano” (?), pero no dice nada parecido a “Maradona” sino hasta que le llega el turno a “Dirty little rockstar”, dedicada al astro.



Tras esta, la falsa retirada de siempre y la barbarie: la gente empezó a huir despavorida, con miedo, a los gritos. Alguien estaba haciendo de las suyas con un elemento filoso. Esto motivo a que los colegas del VIP salieran de la carpa a ver que pasaba. Muchos tomaron fotografías de uno de los tres detenidos, el cual asistieron por una herida a la altura del cuello. Nadie dirá nada en los medios de que se afana a troche y moche en estos megaeventos, ni que tanto “control riguroso” tiene fisuras vaya a saber uno por dónde.


Como sea, The Cult sale de nuevo para terminar con lo suyo con “She sells sanctuary”, momento en el cual las cuerdas de Billy Duffy brillan como nunca. Una hora y media les alcanzó a los ingleses para volver a clavar su bandera y barrer con tantos clones. Los años pasan y foguean más a estos tipos duros que bailan.


La noche del sábado terminó de la mejor manera posible: una banda bien puesta sobre las tablas frías del súper esponsoreado festival, que ya es una sana costumbre de esta época del año. El domingo y el próximo fin de semana, esta historia continúa.


Ezequiel Ruiz

Fotos: Fernando Fernández

Música del alma

El viernes pasado se llevó a cabo la quinta fecha del famoso festival. Dave Matthews Band y Fito Páez fueron los platos fuertes en una jornada que parecía no prometer mucho.



Junto con el día de Calamaro, este prometía ser otra de las jornadas familiares del festival, aunque la posibilidad de lluvia amenazaba con arruinarle los planes a los pocos presentes que había a la hora en que Adrián Otero arremetía con el escenario principal. Parece que el cantante está sufriendo el síndrome místico del rockero argentino influenciado por Osho: se lo ve muy reflexivo después de su alejamiento de Memphis La Blusera. Así, con algunas temas de su ex banda logra llamar la atención de algunos de los presentes. El problema son los temas de su disco solista. No desentonarían en el repertorio de Palito Ortega. Igual ojo con Palito, eh.




Los uruguayos de El Cuarteto De Nos brindan un set tan efectivo como obvio. A fuerza de los hits de su último disco, “Raro”, logran entretener a unos cuantos fanáticos y a los curiosos que se enganchan por el lado de las letras.



La Portuaria, por otro lado, aburre con un set plagado de temas de su último disco, “La vaca atada” (¿pariente cercano del “Toro y Pampa” de Ricardo, tal vez?), y apenas algún que otro tema de antaño como “Selva” y “El bar de la calle Rodney”, pero que no logran enganchar. Incluso experimentan con un tema de corte reggaeton y con unos bailarines haciendo acrobacias, además de un coro de chicos, para el tema “Big Bang”. Futuro incierto el de esta banda. Frenkel, la gente te pide que recapacites.



Otro que tiene futuro incierto es el Bahiano. Con un reggae para gente que escucha Fm Hit termina por aburrir al ya de por sí aburrido público. Ni siquiera los clásicos de su ex banda, “Sin cadenas” y “Pupilas Lejanas”, terminan de convencer. Y menos aún los covers de Marley y Soda. Juanchi, te banco a muerte, querido.



Y después llega un Fito muy desprolijo, con Coki & The Killer Burritos como banda de apoyo tirando guitarrazos a diestra y siniestra, además de contar con Emme (¿Se acuerdan de Emme?) en coros. El set fue bastante eléctrico; hubo algunas versiones deslucidas de “Al lado del camino” y “11 y 6”. Pero en los momentos más rockeros, como “Tráfico por Katmandú”, “Circo beat” y “Tercer mundo”, logró levantar, y mucho, al hasta entonces dormido público. Ya cerca del cierre contó con Fernando Ruiz Díaz para una versión de “Ciudad de pobres corazones” a cuatro guitarras. Para el final dejó “A rodar la vida” y “Mariposa tecknicolor”. Se vio una versión más cruda de Fito, aunque cabe admitir que se extraña a sus coequipers Guillermo Vadalá y Gonzalo Aloras.



Apenas pasadas las 21 hs. Gillespie aparecería en las tablas del segundo escenario en importancia para darle un cierre definitivo. Jazz y solo jazz sería su repertorio, que dejaría el clima ideal para ver, probablemente, uno de los mejores shows del año. De esos al que luego todos habrán asistido y al que probablemente al momento de regresar haga que la banda duplique la gente que se acercaría a verlos.



Carter Beauford's Band


Dave Matthews Band como cabeza de cartel genera muchas dudas; uno pensaba que, como mucho, podría haber llenado un Gran Rex. Pero después del show de Páez parece que llegó una horda de gente, y si bien el lugar no estaba a reventar, se puede hablar de alrededor de 10.000 personas, lo cual es mucho para una banda de jazz en un festival de rock.


Ahora, lo más raro es que tal vez el músico por el que la banda lleva el nombre, sea el menos importante. Dave Matthews lidera, pero atrás tiene un arsenal de virtuosos. Pero vamos con el show.


Abre con “So much to say” y la gente empieza a agitar de una manera increíble, coreando cualquier cosa. Mas o menos como con Pearl Jam en Ferro. Si no fuiste, perdiste (?). Pero de golpe se corta la energía. No se escucha absolutamente nada. Matthews pone esa cara de entre violador y loco que tiene, seguramente pensando con qué salsa sazonar a los encargados del sonido para comérselos vivos. La gente empieza a invocar al espíritu de la otra gaseosa cola, cosa que saca una sonrisa al músico. Pero todo se arregla y que siga la fiesta.


Y si pensabas que la banda solo es el tipo y un par de sesionistas, estás mal. Sin esos músicos, la banda no sería nada, no existiría. Tim Reynols, un guitarrista muy prolífico y prolijo que parece una estatua sobre el escenario. El bajista, Stefan Lessard, que con solo 16 años ya estaba tocando en la banda. Un prodigio. Boyd Tynsley, en violín; no te larga una sonrisa, pero cómo toca. Y Carter Beauford, el más aplaudido de la noche, sin dudas. Toda la onda en una sola persona: el tipo no para de reírse durante todo el show (creo que la mitad de la gente había ido para verlo a él). Además, Rashawn Ross y Jeff Coffin en los vientos, teniendo la dura tarea de reemplazar al recientemente fallecido Leroi Moore, cosa que hacen más que dignamente.


Tal vez para algunos resulte tedioso el hecho de que en cada canción los músicos se manden una zapada. Pero si no podemos apreciar el hecho de ver a semejantes músicos crear ahí mismo, algo malo nos está pasando.


Y el show se pasea por temas de todos los años: “Ants Marching”, “Two Step”, “Warehouse” etc... Aunque no sorprende la falta de clásicos como “What would you say”, “Best of whats around” o “Crush”, temas que los han hecho conocidos y no son tocados con frecuencia. Acá no fue la excepción. Pero sí suenan algunas composiciones maravillosas como “Don’t drink the water”, “Crash into me” o el cover de Dylan, “All along the watchtower”, con el que cierran el concierto.


Así pasó otra jornada del festival. Una fecha que proponía acercarse a escuchar otro tipo de música, tal vez. Por lo pronto, de acá en adelante solo restan las fechas más rockeras.Y ahí estaremos.


Facundo Llano
Fotos: Fernando Fernández

Nuevos videos, aquí y allá

En Argentina, Ojas lanzó el clip de “Hablo de vos”, segundo corte de difusión de su último disco. En Inglaterra, The Chemical Brothers hizo lo propio con “Midnight Madness”, una producción particular. Acá, ambas realizaciones.


En 2007, luego de seis años de trayectoria y la edición de dos EP, Ojas publicó “Naranja”, su primer álbum, cuyo corte debut fue “Giratoria”.


Ahora, este grupo del Oeste del Gran Buenos —que tocará en el Día 8 del Pepsi Music— lanzó “Hablo de vos”, el segundo single del trabajo discográfico, que tiene el siguiente video:



Por otra parte, a principios de septiembre del corriente, The Chemical Brothers sacó “Brotherhood”, un grandes éxitos compuesto por quince piezas entre las que se encuentra una novedad, “Midnight Madness”.


Precisamente, de esta canción se realizó un particular clip empleando Google Earth y la colaboración de diferentes fanáticos del dúo inglés que enviaron imágenes propias que, a fin de cuentas, arrojaron el resultado que proyectamos a continuación:




Augusto Do Santos

lunes 6 de octubre de 2008

Un nuevo hito de los NIN

Cerca de 12 mil personas disfrutaron del día 4 del festival Pepsi Music, que mostró a Nine Inch Nails, a Black Rebel Motorcycle Club y a Los Natas como los números destacados.



Antes de ir a la reseña sobre los tres escenarios anunciados en la grilla oficial, vale mencionar que, entre los tantos stands que se encontraban en el predio, estaban el Vans Ramp Escenario y la Carpa Roxy. En el Vans tocaron Horror Vendetta, Virgin Pancakes y Charlie 3; en cambio, en el Roxy lo hicieron Los Condors y Silicon Fly.


Escenario Sónica

Desde las 16 hs. en adelante pasaron nada menos que 10 bandas por estas tablas. Fulgura (y su rock 100% stone) y Barbazul (con similitudes a Los Redondos) fueron las dos primeras y las únicas que tocaron sin intercalarse con otros escenarios. El ska de los chicos de Bradley sufrió con la predilección de la gente por los shows importantes. Humo del Cairo fue de las agrupaciones más interesantes que sonaron, con su rock psicodélico, progresivo y stoner, dejando una grata impresión.


Al momento del show de Tandem había otros tres grupos tocando en los distintos escenarios. La maquinaria del Pepsi Music estaba en su mayor estado. Otra banda que causó buena impresión fue Crenchy, que con su particular y pegadizo pop rock cosechó muchos aplausos. Obs levantó un poco el volumen con su mezcla de ñu metal con power pop. El audio fue óptimo para todos los grupos. El Nombre del Padre quedó tocando casi sin espectadores, ya que estaba empezando el primer concierto internacional.


Desde Córdoba, Hyperstatic desplegó toda su experiencia con sus toques de punk melódico y rock con mucha distorsión. Pork, a su vez, fue la agrupación más convocante de este sector. Los presentes quedaron maravillados con la potencia, la calidad técnica y la melodía que emiten desde sus instrumentos. Como verán, fue un escenario donde la variedad de estilos y propuestas estuvo a la orden del día. Algunas dejaron mejor impresión que otras, pero todas trataron de mostrar lo suyo ante un público que no les es habitúe.


Escenario Claro


Titi Lapolla, en bajo, le da a 202 una potencia que no se percibía en el disco debut. Melodías como “Furia”, “Te daré lo que soy” y “Afuera” toman otra vuelo con su presencia. Su cantante, Rha (ex Santos Inocentes), mostró todo su manejo del escenario con algunas pinceladas.



Volador G continuó con su propuesta oscura aunque un tanto más atmosférica. Su cantante Fernando Pécora, con su tono de voz grave, es esencial para la creación de estos climas. Hicieron un recorrido por temas como “Sobre cenizas” y “Huracán”, además de mostrar algo de lo nuevo.



Qué decir de Los Natas que se no se haya dicho antes. Te introducen en un mundo atrapante, del cual es difícil escaparse una vez dentro. Sin estribillos gancheros, pero con un rock sabbathesco, psicodélico, delirante, y acompañado por imágenes más locas aún, te hacían volar de manera significante. Con un set de 10 melodías, en donde el Topo (ex Massacre) cantó en alguna de ellas, dejaron su huella. “Carl sagan” y “El bolsero”, dos que sonaron.


Escenario Pepsi



Los platenses de El Mató a un Policía Motorizado fueron los encargados de abrir el espacio principal. Con su sonido y su estampa característica, ofrecieron un set de acuerdo a su historial. “Chica rutera” y “Navidad de reserva” dos de las canciones que pasaron. Este show terminó abruptamente debido a que la banda se había excedido con el tiempo.



“Para terminar”, de Fricción fue el punto más alto de un gran concierto de Los 7 Delfines. Durante 50’ tiraron toda su experiencia y profesionalidad arriba del escenario. “Estamos empezando una nueva etapa”, comentó en un momento Richard Coleman (voz y guitarra). Esto viene a consecuencia de la inminente salida de su décimo disco, “Carnaval de fantasmas”, del cual adelantaron varias canciones. No se olvidaron de sus viejos fans, mientras que el resto los escuchó con mucho respeto.



Los californianos de Black Rebel Motorcycle Club tocaron por tercera vez en el año (estuvieron en marzo en el Quilmes Rock y en La Trastienda). Con una nueva baterista, Leah Shapiro, en el lugar del despedido Nick Jago, demostraron sus cualidades nuevamente y dejaron satisfechos al público con su garaje rock, aunque por momentos suenan dark, punk o country. Tienen la particularidad que entre Peter Hayes y Robert Levon Been, van intercambiando los instrumentos e intercalando las voces. “Love burn”, “Red eyes and tears” y “Spread your love”, tres melodías que se escucharon. Con 10 años de carrera y cuatro discos, van sumando de a poco nuevos adeptos por estas latitudes.



El cierre estuvo a cargo de los Nine Inch Nails, quienes tocaban por segunda vez en el país tras su recordado show de diciembre de 2005. Y no solo lograron superar aquel concierto sino que enamoraron hasta al más desinteresado. Desde el arranque súper rockero con las canciones de su último disco “The slip”, como “1.000.000”, y “Letting You”, hasta los momentos más bailables con The Warning" y "The Vessel", dejaron boquiabiertos a más de uno. Trent Reznor, aferrado a su micrófono, atrapó a todos con su voz y su personalidad avasallante.


La música de NIN pasa por diferentes climas y sensaciones y no es fácil de digerir, pero hits de la talla de “Closer”, “Terrible lie” y Head Like a Hole” no te dejan otra opción que la de bailar. Si a ello le agregamos una escenografía despampanante, con dos cortinas de leds (una detrás y otra delante de los músicos), el show se vuelve insuperable. La sincronización era perfecta entre música y luces. En los bises, “Echoplex” y “Reptile”, podemos encontrar dos ejemplos claros.


Después de tres fechas previsibles, la cuarta jornada nos ofrecía una grilla interesante. Una vez finalizada la misma, la gente dejaba el Club Ciudad con la mirada atónita, con cuerpos exhaustos y con un admiración total por el show de Trent Reznor y compañía. Será difícil superar un espectáculo de esta magnitud para lo que se viene. Si uno creía que lo de Luna Park había sido brillante, acá no hay adjetivos suficientes para describir lo que se vivió.


Daniel Grosso

Fotos: Fernando Fernández

La sonrisa de Gardel

A días de editar nuevo material, Los Gardelitos se presentaron en El Teatro de Flores. El público colmó la capacidad del lugar y la banda respondió con un show a puro rock.



Muy puntuales, apenas pasadas las 21 horas, Los Gardelitos salieron a escena cuando todavía algunos se estaban acomodando. Vestidos de elegante saco y sombrero abrieron con “Gardeliando”, del disco homónimo. A este himno de la banda, acaso una declaración de principios, le siguió “No puedo parar mi moto”. A continuación, la batería marcó un ritmo de candombe para hacer “Los Querandíes”.


En “Estrella del Rock and Roll”, Eli Suárez se lució en la guitarra ayudado por el pedal de wah-wah, y luego de dar las buenas noches sonó la chacarera “Volveré en tus ojos”.

“Y todavía quieren más” fue el siguiente grito de la banda, cada vez más conectada con el público que se encargó de llenar el Teatro de Flores.


Más adelante en el show, la voz de la banda cambió de guitarra, la cual sonó más limpia, dejando de lado la distorsión de los primeros temas. Se escucharon la funky “Los chicos de la esquina”, “Llámame”, con aires reggae, y la balada “Monoblock”.


Los Gardelitos aprovecharon la ocasión para anunciar la fecha de salida de su próximo disco. Será el 17 de octubre, y lo estarán presentando en Mendoza, el 1º de noviembre. El 15 del mismo mes harán lo propio en Córdoba Capital.


Con el juicio por la tragedia de Cromañón en desarrollo, no faltaron los cantos en apoyo a Callejeros. “A esos pibes los mató la corrupción”, gritó la gente durante el breve intermedio que se tomó la banda.


Hacia el final del show se sucedieron “Novelas mexicanas”, “América del sur” (muy festejada por el público) y “Corazón bailando al viento”, que trajo el pogo más importante de la noche.


Para cerrar eligieron “Estamos podridos” y “El sobreviviente”. Y cuando algunos desprevenidos comenzaban a irse, el trío volvió al escenario para hacer un último tema: “Mezcla rara”.


Así dieron por finalizada la noche. Fueron casi 2 horas de rock que sirvieron como previa para esperar la salida de su nuevo trabajo. El 17 de octubre, Los Gardelitos renovarán su música.


Guillermo Civale

Foto: Nicolás Fernández

sábado 4 de octubre de 2008

Trenes que no son balas

A principios de septiembre, se estrenó “La próxima estación”, un nuevo documental de Pino Solanas que, en este caso, muestra el proceso que hizo que los trenes de Argentina estén como están.




Hacia mediados de 1990, el gobierno de Carlos Menem privatizó las empresas del Estado; los trenes, que en teoría serían modernizados por completo y prestarían un servicio superior, comenzaron entonces con la debacle que hoy denotan. Por su parte, los trenes interurbanos fueron directamente suspendidos; infinidad de pueblos, que a través de ellos se comunicaban con Capital, quedaron aislados de ella y, así, comenzó también un proceso de emigración hacia la metrópoli sin precedentes.


La situación, en consecuencia, se reflejó en las rutas: la cancelación del 80% de los trenes aumentó abrumadoramente el transporte automotor y consigo los accidentes de tránsito: en 2007, murieron ocho mil personas por tal motivo. Además, el devenir de los sucesos trajo desempleo por doquier (85.000 despidos) y miles de vagones y máquinas condenadas al abandono (800 estaciones cerradas), sin contar siquiera los acostumbrados reclamos cada vez más violentos de los pasajeros que no resisten más el actual servicio ferroviario.


“La próxima estación”, el nuevo documental de Pino Solanas, que se estrenó a principios de septiembre, detalla el referido proceso que hizo que los trenes de Argentina estén como están; la producción, también, plantea la confusión que existe entre lo que es público y privado, ya que señala que aunque el ferrocarril esté concesionado a sectores privados, sigue siendo patrimonio público.


El film, fundamentalmente, produce indignación, profunda pena porque enseña una historia lamentable que asimismo posee una actualidad que tiene una cara que no se muestra: mientras las noticias no pierden de vista quema de vagones y explosiones de furia de los pasajeros, la película viaja por los pueblos convertidos en fantasmas por la supresión de los trenes interurbanos y hace lo propio también por las mismas estaciones, vagones y máquinas incomprensiblemente deshechadas, cuya única compañía son las excreciones de las palomas.


Sin embargo, “La próxima estación” no sólo pega cachetadas a la conciencia —como observar a altos funcionarios desconocer la situación que denuncia y quedarse sin palabras ante la inquisición de Solanas— sino que también incluye testimonios de personajes entrañables, que dedicaron su vida a trabajar en el servicio de ferrocarriles y que a fin de cuentas, al igual que el autor del documental, se permiten soñar que en un futuro la moneda se dará vuelta y los trenes volverán a ser lo que fueron, y aún mejores también. Acaso, precisamente, este optimismo sea lo único digno de objeción de la realización.


Ficha técnica

La próxima estación (Argentina, 2008)

Dirección y guión: Fernando Solanas

Duración: 115 minutos

Fotografía: Rino Pravatto, Mauricio Minotti, Alejandro Fernández Mouján, Fernando Solanas

Música: Gerardo Gandini

Montaje: Alberto Ponce, Mauricio Minotti, Fernando Solanas


A continuación, un adelanto de la producción:



Augusto Do Santos

viernes 3 de octubre de 2008

Polaroids de locura ordinaria

Las audiencias de las últimas dos semanas mostraron el lado más cruento de la tragedia de Cromañón, reconstruida por los testimonios de Maximiliano Djerfy, dos bomberos, el forense a cargo de las autopsias y los sobrevivientes.



El lunes 22, Maxi Djerfy, guitarrista de Callejeros, sería el primer integrante del grupo en declarar desde que se inició el juicio oral y público, hace ya más de un mes.

El músico dejó en claro su postura respecto al uso de la pirotecnia entre su público (“Yo me empecé a enojar porque habíamos pedido que no se tirara pirotecnia, por eso empecé a putear”), sin embargo, cuando el fiscal le mostró un volante en el que la banda promocionaba el uso de bengalas y una nota de la revista El Acople, dijo no recordar nada al respecto.


Cinco familiares del guitarrista fallecieron esa noche en Cromañón, lo cual utiliza como argumento de defensa: "Si a mí se me hubiera representado algo de esto, me hubiera cortado las manos antes de ir a tocar y no hubiera llevado a mi familia. Yo sólo me fijaba en el escenario y dónde me iba a parar para tocar".


Por otra parte, relató cronológicamente lo sucedido, teniendo como apoyo las imágenes en video que se registraron esa noche:

“El humo me impedía respirar y no veía más allá de la tercera fila. De repente, se formó un humo negro en el piso con los residuos de lo que caía del techo. Se formó un círculo de gente, que empezó a bailar como en un ritual, alrededor del fuego. Luego, se cortó la luz e intenté salir por la puerta del camarín que daba al estacionamiento aledaño, pero volví a entrar para sacar gente a la calle. La gente gritaba de una manera que sólo lo había escuchado en una película".


Varios de los padres de víctimas presentes, tuvieron que retirarse de la sala por no poder soportar lo gráfico del testimonio de Djerfy.


En tanto, el día miércoles 24 declararon como testigos dos de los bomberos que estuvieron en el operativo de rescate. El cabo primero Luis Areco, del Cuartel Central de Bomberos, dijo que al momento de llegar al boliche, más de veinte personas que habían logrado salir, intentaban abrir, a fuerza manual, la puerta de emergencia de Cromañón. Argumentó que no podían utilizar herramientas, porque entre los huecos del portón se veían manos y brazos queriendo escapar. Y cuando lograron abrir "había dos metros de gente apilada, entrelazada y asfixiada".


Su declaración también dejó en evidencia las precarias condiciones de trabajo, ya que no habían suficientes equipos de oxígeno para toda la dotación de bomberos e incluso, el cuartel no le suministraba linternas a los efectivos; ellos mismos se las tenían que comprar. La falta de oxígeno afectó a quince bomberos que estuvieron en terapia intensiva durante seis meses, intoxicados por el humo.


Luego le llegó el turno de declarar a Adrián López, inspector que se encontraba de guardia en el cuartel durante la noche del siniestro. Lo más relevante es que su testimonio coincide con los peritos del INTI, quienes afirmaban que solo dos de las seis puertas del local estaban abiertas.


El viernes 26 habló Fernando Tressa, un forense que realizó 191 autopsias en la morgue judicial, y a modo de resumen, desglosó la cifra: de ese total, eran ciento doce hombres y ochenta y un mujeres; la edad promedio de las víctimas es de 21 años; la más chica tenía tan solo diez meses y la mayor, sesenta y cinco años.


Luego puntualizó en los tóxicos que se hallaban en los cuerpos, y los exámenes arrojaron que en ciento sesenta y dos víctimas, había monóxido de carbono; en ciento veinte, cianuro; setenta y seis con cafeína y alcohol en veinte.


Tressa concluyó su demostración con una serie de fotografías de una autopsia, en las cuales se podían observar diferentes órganos del sistema respiratorio que habían quedado negros por el humo inhalado.


Por último, entre las audiencias de esta semana, cinco sobrevivientes a la tragedia dieron su testimonio. Amparados por el Tribunal Oral que dirige la causa, no se dieron a conocer a la prensa sus nombres completos para poder preservar sus actividades personales.


Lo común en ellos fue admitir el uso de la pirotecnia esa noche. Iván, quién en aquel momento tenía 19 años dice haber visto una mano saliendo por detrás de la consola de sonido, con un tres tiros apuntando al techo. Estoy seguro de que fue un tres tiros: dos explotaron antes de tocar el techo; el tercero quedó en la media sombra y originó el fuego”.

Completó su relato advirtiendo que las puertas de emergencia estaban cerradas y los matafuegos no funcionaban.


A su tiempo, Fabiana, de 44 años, contó que el 30 de diciembre de 2004 asistió a República Cromañón con Micaela, su hija de 14 años. Luego de intentar quedarse en el piso superior, cuenta que un policía le dijo que tendría que bajar para no obstruir la puerta de un baño. Así que ambas optaron por ubicarse cerca del escenario, al momento del inicio del show. "No tocaron más que unas notas y se prendieron ocho bengalas", lo cual la puso en estado de alerta y le sugirió a su hija de irse: "Vamos que esto es un incendio. Mi hija me dijo: ’Se prendió fuego todo el techo’ y enseguida se cortó la luz y no se podía respirar". Ambas pudieron salir, afortunadamente, con vida.


La última en declarar fue Vanina, quién asegura que no había visto jamás una candela en un recital hasta esa noche, aunque sí bengalas; según ella, la banda "nunca incentivaba el uso de bengalas, sino que pedían por favor que no las prendieran".


El proceso legal continuará con más testimonios de sobrevivientes la próxima semana.


Ezequiel Ruiz

Foto: Vicky Montero

Domingo platense con nuevos sonidos

Desde la tarde del domingo 28 de septiembre se pudo disfrutar del reggae roots de El Majebrí y del new roots dancehall de Alika y la Nueva Alianza en El Teatro de La Plata. Siguiendo los pasos del mismo concepto asistimos a El Ayuntamiento para incursionar en la presentación de la banda de hip hop Escuadrón de Rimas, sucedidos por la íntegra Flower Power. De ésta manera te invitamos a emprender la semana de otra forma.



Se hicieron las 21 y El Teatro de La Plata abrió sus puertas para que el público, gustoso del roots, se vaya acomodando en las mesas del salón. Comenzaron a marchar los pedidos del restobar concert, mientras Dj Cito, invitado desde Chile, musicalizaba el momento con la última tecnología en escena.


En medio de un clima expectante, se cerró el telón y en breve la banda platense El Majebrí ofreció temas de lo que será su primera producción, cargados de un espíritu de protesta, de relato de los problemas sociales actuales, y con la unión, el quiebre de fronteras políticas, el respeto y la aceptación de las diferencias humanas como el remedio necesario.


Trayendo un mensaje


Sobre el escenario, Alika y su banda de músicos invitados desde Chile abren con “Sonido antiopresión”. Desde la pantalla del fondo del escenario se proyectan los rostros del Che Guevara, de Tupac Amaru, de Bob Marley y de reinados de Etiopía, íconos de la lucha por la libertad que han contribuido al devenir de una civilización más justa.


El show continuó con “Teach the youth”, “Oye mi amiga”, “Galang”, “Contra todo lo negativo” (el corte de difusión, con video incluido) y “Piden una explicación”. Completaron con demás temas de su última producción, “Educate yourself”.


A continuación hicieron un recorrido por el disco “Razón, meditación, acción” de la mano de “Costumbre de matar” y “No le des fuerza a Babilonia”. También sonaron los esperados “Encendedores en el aire”, “Rugido de león” y “Selassie I”, de su primer disco “No dejes que te paren”. Para finalizar, y a pedido del público, se escuchó “Demanda”.


El telón puso fin a la presentación y el público del ghetto se dispuso a vaciar el lugar. Mientras, Alika adelantó en exclusiva para El Acople que una nueva producción se encuentra a punto de ver la luz, producida y mezclada por el legendario Mad Proffesor: “Se trata de un cd que incluye temas que hace años compuse y no había mostrado a nadie, pero en poco tiempo se van a conocer”, concluyó.


Apego a lo real


Vinculando la temática asistimos a El Ayuntamiento para conocer la propuesta de Escuadrón de rimas, un grupo de hip hop de Berisso formado por “Perro”, “Escocés” y “Doble-D”. Los muchachos tomaron la voz para denunciar fuertes verdades de la realidad, construyendo un nuevo sonido sobre sampleos.


Así como Alika dijo “no somos rebeldes, somos revolucionarios”, el Escuadrón manifestó su compromiso y animó a los presentes a contribuir a “la revolución de ideas y pensamientos para producir un cambio social”.


Y para despedir un domingo explosivo, los primeros claros de luz llegaron con la renovadora música de La Flower Power, que distendió el ambiente apelando a lo conceptual junto a los músicos invitados de Los Dread y de Encías Sangrantes. ¡Hasta la próxima!


María Paz Padilla

jueves 2 de octubre de 2008

Adonde al Indio se le antoje

Luego de Jesús María y Tandil, el carnaval de sienes ardientes se trasladó este último sábado hasta la provincia de San Luis para una nueva presentación del cantante más emblemático del rock nacional. Casi 40 mil personas coparon el estadio Juan Gilberto Funes para no perderse otro capítulo de la gira “Porco Rex”.



Esta vez le tocó el turno a la Provincia de San Luis. Luego de Tandil y Córdoba, la tercera presentación de “Porco Rex”, llevó a El Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado hasta el Estadio Gilberto Funes, este último sábado.


Ubicada a 25 kilómetros de la capital puntana, la pequeña ciudad de La Punta se vio desbordada por los casi 40 mil visitantes que arrasaron con todos los víveres y no dejaron ni una gota de alcohol en los almacenes, pero se pasearon por cada una de sus calles sin generar ningún tipo de complicación, fantasma siempre temido por gobiernos provinciales y municipales.


Hay que remarcar que el control policial fue más bien poco, y esta especie de estrategia le sienta bien a los shows del Indio. Al igual que en las presentaciones anteriores, sólo con voluntarios de la organización y escasa presencia policial se pudo celebrar el ritual sin ningún tipo de problemas ni enfrentamientos.


Como es habitual en los conciertos del Indio, “las bandas” se desplazaron desde todos los puntos del país, para vivir una vez más la fiesta ricotera. Las caravanas de bondis, combis y autos llegados desde cada punto del país, presagiaban la gran fiesta.


Así, con localidades agotadas y la capacidad hotelera desbordada, estalló San Luis media hora después de las 9, al ritmo de “Pedía siempre temas en la radio”, seguida de “Ramas desnudas” y “Martinis y Tafiroles”.


Las sorpresas llegaron de la mano de las ricoteras “Cruz Diablo” (Luzbelito) , “Fusilados por la Cruz Roja” (La Mosca y la Sopa), “Rock para el Negro Atila” (Lobo Suelto, Cordero Atado) y “Divina T.V Führer” (Octubre), esta última dedicada por el propio Indio a “Bailando por un culo”, en clara alusión al show televisivo de Marcelo Tinelli.


Para los amantes del rock and roll clásico sonarían “Un poco de amor francés”, “Mariposa Pontiac” y el enganche inigualable de “Nadie es perfecto” con “Ñan Fi Frufi Fali Fru”. El cierre fue con la ya habitual seguidilla de “Juguetes Perdidos” -acompañada por decenas de bengalas-, “Flight 956” y el histórico pogo de “Jijiji”, donde faltan los famosos yeites de Skay pero sobra emotividad.


La marea de almas que copó el recinto disfrutó de un show de música casi sin interrupciones, con muchos clásicos de los Redondos, algunas perlas de “El Tesoro de los Inocentes (Bingo Fuel)” y la presentación del nuevo disco completo, con una sola excepción: “Veneno Paciente”, que cuenta con la participación de Andrés Calamaro y todavía no sonó en ninguna de las tres presentaciones.


Como se esperaba, El Indio confirmó lo que se barajó en los medios en los últimos días: el cierre del año en el Estadio Único de La Plata, los días 20, 21, 27 y 28 de diciembre, en lo que serían los últimos shows de esta gira, ya que el 2009 lo encontrará grabando un nuevo álbum.


Solari no manifestó aún públicamente lo que se publicó en todos los medios en los últimos días, la presencia de Andrés Calamaro en los shows de La Plata. Habrá que ser paciente.


Belén Dubini

Espíritu renovado

Nativo se presentó por primera vez en Capital Federal después de la publicación de su cuarto disco, “¡Y qué!”, el pasado sábado en Makena Cantina Club. Durante más de una hora recorrieron su discografía, además de dos versiones de grupos que los influencian hoy en día.



En busca de sus destinos


Si uno quiere ver a una banda en un ambiente relajado, Makena Cantina Club es un lugar ideal para esta situación. Con un estilo moderno, estético y agradable, este local de Palermo resulta ser una buena alternativa.


A partir de las 20:35hs y durante más de 30 minutos, la gente de Fernetika entretuvo al público con su ‘metal etílico’, tal como se catalogan. Un sonido trash mezclado con algo del denominado heavy argentino y ciertas pizcas de rock pesado, es lo que nos mostraron. Tocaron seis canciones, entre ellas, el cover de Metallica, “Ride the lightning”. Se los escuchó ensayados y predispuestos, aunque su propuesta no es del todo original. El público los despidió con muchos aplausos.


Y ahora qué?, el segundo grupo en subir a escena, marcó un ritmo más rockero, en donde las versiones de temas de Riff, Chuck Berry y Jimmy Hendrix, entre otros, fueron la estrella principal del set (todos covers más que dignos). Sonaron de manera interesante; no obstante, a las composiciones propias les falta convencer más. Todavía no maduraron como corresponde, ya que empezaron a tocar a principios de este año. Y se sabe que una banda debe tener un tiempo prudencial para encontrar su línea. Más allá de esto, van por buena senda.


¿Qué te sirvo?


Para este reencuentro, Nativo decidió no realizar publicidad y tocar solo para los amigos y los fans más acérrimos. De esta manera, poco menos de 200 personas estaban ansiosos por el inicio del mismo. Los músicos subieron al escenario al horario estipulado (22:15hs). Tras una zapada inicial, como para ir calentando motores, dieron por comenzado el concierto con los acordes de “Fortaleza”. Su cantante, Carucha, saludó en el medio del tema con su característica y personal voz.


La banda, como siempre, recae en las manos de Gustavo Rowek (batería) y Sergio Berdichevsky (bajo), quienes con su experiencia y talento llevan al grupo adelante. Su nuevo bajista, Ezequiel Palleiro, también aporta su granito de arena. Esta unión se pudo percibir desde el arranque, más allá de que el audio saturaba un poco durante estos minutos. Ya a partir de la tercera composición todo estaba en condiciones. Continuaron con: El mentiroso, “Resistencia” y “Desperté”.


Otra vuelta de tuerca


Carucha comentó que se había levantado con una afonía increíble, aunque cuando entonaba prácticamente no se notaba. “Yo te vi”, “Estás sola” y “Traición”, otras tres que pasaron.

“¡Y qué”!, su nuevo disco compuesto por doce canciones, les está dando muchas alegrías, principalmente por un cambio musical notorio. Tanto los fans como la crítica recibieron de buena manera esta novedad. Stone Temple Pilots y Foo Fighters, dos bandas que influenciaron a Nativo para este momento. El sábado le rindieron tributo a cada una de ellas. Crackerman, de los liderados por Scott Weiland, y “All my life”, de la banda de Dave Grohl, las melodías elegidas.


“Me enamoré sin darme cuenta”, el cover de Sergio Denis en versión punk, alegró de buena forma a los relajados presentes. El final llegó con dos temas de su cuarto CD: “Sin rumbo”, el primer corte, y “Te vas”, el que cierra la placa. La música de Dancing Mood, en formato DVD, despedía a la gente, aunque que en muchos casos decidieron quedarse en el lugar un tiempo más.


Durante los primeros cinco años de vida, Nativo lanzó tres discos, consiguiendo una gran repercusión en los medios y muy buena aceptación del público. Cuando parecían que iban a dar el gran salto, diferentes problemas personales de sus músicos dejaron al grupo en stand by. Cuando el año pasado se reencontraron decidieron tomar un nuevo rumbo musical. Hoy en día, están en un momento de disfrute, con un álbum de lindas canciones en la calle y con la idea de pasarla bien. Todo ello se nota arriba del escenario.


Daniel Grosso

miércoles 1 de octubre de 2008

Pop, lluvia y adelanto

El pasado domingo se celebró la tercera fecha del festival más cuantitativo de Buenos Aires. El Otro Yo, Massacre, Adam Green y Babasónicos fueron los platos fuertes de una jornada marcada por la lluvia, la escasa asistencia y el sorpresivo adelanto de las grillas.



La tarde - noche se dibujaba complicada a nivel convocatoria. La familia, esta vez, no se acercó masivamente al predio para arrasar con todo aquello que tenga precio y se pueda ingerir, y el factor climático ayudó en parte a que esto sucediera.


De todas formas, históricamente en este tipo de grilla pop/alternativa es donde las entradas se regalan en cada programa de radio que esté al aire y la que seguramente te llevás de obsequio si compras otras dos. Sin embargo, la fecha contaba con ciertos atractivos, entre ellos, la inusitada visita del ex Moldy Peaches, Adam Green, a la Argentina.


Sorpresivamente, y sin anuncio previo, la grilla horaria fue adelantada una hora, por lo que todo aquel que había pagado su entrada para ver a alguna banda específica y estaba llegando a último momento se encontró con el escenario desarmado y la opción de ver al que le seguía en la grilla o tomarse un jugo de agua y ajo. Divino.


La apertura del escenario principal estuvo a cargo de Victoria Mil y Adicta, quienes con sus cortas presentaciones de post punk, pop y electrónica le darían paso a esa música que suena a eterna adolescencia y que bien nos sabe regalar El Otro Yo.

La banda de los hermanos Aldana centró su show en composiciones de sus últimos discos, aunque sin dejar de lado aquellos hits que los hicieron famosos durante los 90, como “No me importa morir”.


Mientras tanto, en el escenario de la marca de telefonía celular (y el segundo en importancia) sucedían cosas maravillosas.



Las chicas de No lo soporto y su pop-rock ya habían repasado parte de su última producción, “Avión”, dándole paso así al siempre simpático Leo García, quien nos endulzaría con sus bellas canciones, sin dejar de lado su clásico “Morrisey”, tema que lo catapultó a la fama, allá por el año 2000. Minutos después se despediría con “Reírme más”, dejando el escenario libre para lo que sería una de las mejores actuaciones en lo que va del festival.


Ante una escasa concurrencia, el estadounidense (y ex chico indie) Adam Green saldría a adueñarse de las tablas. “California” y “Be may man” serían sus primeras interpretaciones. Luego se presentaría en un español muy inglés como “Mi nombre es Pipou pescadour”, comentario que haría estallar en histeria a alguna que otra niña indie que se encontraba como espectadora.



Al igual que todas las bandas, este muchacho que llegó recomendado por los Babasónicos y no paró de bailar, saltar y contorsionarse durante todo su set, tuvo que cumplir con el estricto horario que estipulaba el festival; minutos después de interpretar el muy coreado “Morning after midnight concluyó su show arrojándose de cabeza al puñado de gente que se arrimó para contenerlo.



Luego llegaría el turno de Dante y todas sus rimas contagiosas ante la mirada atónita de gran parte del público, que ante la arenga del cantante para entonar algún que otro estribillo respondía tímidamente, más que nada por el total desconocimiento de esas canciones.

Finalmente, el cierre del escenario principal estaría a cargo de las performances de Massacre y Babasónicos.


Wallas y compañía brindaron un show de solo cincuenta minutos que contó con algunas perlitas como para nombrar. Entre ellas, la interpretación de “Plan B: anhelo de satisfacción” sin la presencia de Fernando Ruiz Díaz, sumado a las excelentes “Minicubics” y “El probador”, temas que no suelen interpretar en sus vivos.



Si bien no defraudaron, lejos estuvieron de brindar uno de sus mejores shows. Un público que en su mayoría le era ajeno y una lista de solo trece temas hicieron eso posible.

Se despidieron con “La epidemia” y “Resurrección”, temas que cierran también su última producción, “El Mamut”.



El cierre de la jornada estuvo a cargo de los glamorosos de Lanús y su mochila de canciones con frases cortas, directas y de boliche. “Sin mi diablo” y “Pendejo” abrirían un show de aproximadamente ochenta minutos.



Como es habitual, repasaron temas de sus últimos discos con alguna que otra excepción, tal el caso de “Patinador sagrado” y “Playboy”, tema con el que junto a “Irresponsables” cerrarían la tercera jornada del festival.


Poca concurrencia y una grilla que se adelantó sin previo aviso formaron parte de las postales del cierre de este primer fin de semana de festival. Como saldo positivo cabe destacar el buen sonido que siguen manteniendo los escenarios principales a pesar del clima y sus adversidades. Aún quedan seis fechas y el atractivo que implican las presentaciones de grandes bandas internacionales.


Patricio Orfus

Fotos: Fernando Fernández

Sube, sube

A casi un mes de su reapertura, el Marquee albergó a los chicos de Estado Vegetal, quienes presentaron oficialmente su segundo disco, “Viaje a la locura”. Unas 400 personas se acercaron hasta el local palermitano para disfrutar una noche a puro rock.



Volver al Marquee después de tanto tiempo fue un acontecimiento muy lindo para todos los que hace años van rotando continuamente por el circuito roquero capitalino. Ya sin Cemento, la baja del local de Scalabrini Ortiz 666 se hizo sentir.


Las cervezas salían sin prisa pero sin pausa desde la barra del barcito de la entrada, mientras los grupos invitados, Tercer Loco y A La Marchanta, mostraban sus dotes sobre el escenario.

Cerca de las doce de la noche, Estado Vegetal se subió a las tablas con la intención de presentar oficialmente su última placa, “Viaje a la locura”, que salió a la venta en junio de este año. Con una puesta en escena acorde al evento, que contó con una pantalla en donde se proyectaron videos permanentemente, el show comenzó con “Otro día” el tema que abre su flamante disco.


Riki, el cantante, ya de entrada demostró todo su carisma bailando en el poco espacio que tenía disponible, esquivando los instrumentos de sus compañeros. Para dar paso a “Bienvenidos al circo” se colocó una nariz de payazo y repartió otras tantas entre la gente.


El primer invitado de la noche fue Trapo, de La Guapa, para cantar “Una noche con el diablo”. Para bajar un poco los decibeles, Exe y D, encargados de las guitarras, se sentaron y dieron comienzo a un mini set acústico que incluyo “Shine that light”, “Despedida” y “Junto a vos”.


El nuevo disco de Estado Vegetal tiene un tema llamado “Poesía de rock”, que es nada menos que un homenaje a Luca Prodan. A medida que iba transcurriendo la canción, las imágenes del pelado iban apareciendo en la pantalla, y a pesar de ser una melodía nueva fue cantada y festejada por la gente.


Otra de las sorpresas de la noche llegó cuando la murga Los Descarriados Del Parque Avellaneda irrumpieron a puro baile y batucada. Dos de los murgueros hicieron un monólogo introductorio antes de que la banda toque “Plaza costanera”. Para este tema desplegaron cotillón como si fuese el carnaval carioca de un casamiento.


“Jumping Jack Flash”, de The Rolling Stones, fue el único cover y fue muy coreado por todos: desde el sonidista hasta los encargados de la barra. Finalmente llegó uno de los temas más esperados; “6.10 am”, el corte de difusión del último disco.


Para ir cerrando una performance sin fisuras, la banda colocó el broche de oro con un regalo que emocionó a los fans de antaño, interpretando un popurri con casi todos los temas del primer demo, editado allá por el año 2002. Mientras arremetían con una canción tras otra, se fueron proyectando imágenes de todas las épocas del grupo.


“Sube sube” y “Demasiado”, uno de los himnos de la banda, se encargaron de cerrar una noche que, como los mismos músicos se encargaron de declarar, fue perfecta y una de las mejores de toda su carrera. La presentación del nuevo disco logró ser todo un éxito y fue tomada como el punto de inflexión para que Estado Vegetal pueda dar el gran salto a las ligas mayores.


Gastón Waigmaster