miércoles, 25 de noviembre de 2009

Ojos rockeros


Viene de "A todo volumen"

Para armar el informe sobre el
Festipulenta, los músicos seleccionados para las entrevistas fueron consultados sobre variados tópicos. Algunas de las respuestas que brindaron ampliaban demasiado lo preguntado, dejando interesantes reflexiones que merecen la pena ser compartidas.

Gamba
, guitarrista de Fútbol, monologa sobre lo que es ser rockero e independiente: “De pendejos íbamos a recitales, después armamos bandas y ahora hacemos o participamos de festivales o fechas con impronta rockera e independiente".

"Me da la sensación que hay un momento -no muy preciso- en el que uno toma una decisión con respecto a su vida y, sin proponérselo, es esa determinación la que lo va a marcar para siempre. A partir de ahí, uno no sabe bien por qué hace las cosas pero las hace como si fuera una necesidad impostergable o un objetivo con el que uno nace y lo tiene que cumplir por más que no sepa bien qué es eso. Si uno no arruga y va para adelante empieza a transitar un "camino", y en ese "trayecto" empiezan a aparecer personas, amigos, bandas, etc. con los que a veces se llega a tener una empatía mayor que la que uno pega con una novia, un amigo de la infancia, un familiar, etc. En ese encuentro se comparten por momentos ideas, proyectos, asados, salidas, fechas, festipulentas, mates, birras, etc".


"Creo que ahí está la respuesta y no se si pasa por otro lado. No hay expectativas más que la de seguir yendo por el sendero elegido".


Los
DChampions son de la Zona Sur de la Provincia de Buenos Aires, de donde salieron muchas bandas, conocidas -y no tanto- en las últimas dos décadas, para alimentar la escena indie. Santi Amor, líder de los Champions, habló sobre la proyección de los sureños: “No siento presión ante la expectativa que se pone sobre las bandas de Zona Sur. No sé como lo pueden vivir los demás, que son más chicos de edad. Yo empecé a tocar a principios de los 90's con Perdedores Pop, y Juan Manuel Posse Anchorena mucho antes (tocó con Paoletti en Copiloto Pilato y en muchas otras bandas) ".

“Tampoco creo que haya tanta expectativa. ¡Ojalá la haya!
Creo que hay una cierta tradición de bandas de la Zona Sur, como las dos que nombré, o en su momento El Otro Yo, Estupendo, La Nueva Flor, Los Resonantes o Chiquero y otras bandas anteriores que no llegué a conocer. Del Sur salieron Travesti, Emisor, Placer, Victoria Mil, los Drogadictos, que son todos proyectos que, aunque la mayoría no sean masivos, la gente mas melómana disfruta mucho. Yo vengo notando desde la época de Perdedores, desde el 2003 en el Tío Bizarro (N de la R.: es algo así como la meca del rock de Zona Sur) y ahora en los Turdera fest, que hay gente que viene de distintos lados a ver que pasa.

"Y ahora, encabezado por Los Reyes del Falsete -que tocan mucho y son muy buenos en serio-, hay toda una nueva camada que de algún modo mamó eso y que tienen mucho talento y potencial, como Viva Elástico o Mármol R; bandas más nuevas aún como Invasión Indigo, Los Levingston, Reina y Los Cancheros del Mundo, Androide Mariana, Ninjatron, Toquelau, Dona Filoso...
"

”Hay gente de mi generación que se enoja porque hay bandas nuevas... ¡es muy patético! A mi me encanta que haya bandas nuevas, me parece súper disfrutable y estimulante... ¡Escoba nueva barre bien!”.


Por su parte,
Tom Neko de Go-Neko! fue consultado acerca de cómo armaría su festival rockero ideal, a lo que prefirió responder con un dream team futbolístico: “Así formaría, un 4-3-3 en cancha de Racing: Chilavert; Cafú, Passarella, Ubeda, Roberto Carlos; Zidane, El Pibe Valderrama, Maradona; Ronaldo, Batistuta, Cruyff”.

¿Ganar, gustar o golear? ¿O las tres cosas juntas? ¿O dos de esas? ¿Bilardo o Menotti? ¿Bielsa? ¿Mohamed? ¿Cappa? ¿Simeone?

Tom:
Obvio que siempre se quiere la triple G, ¿no? Pero lo más importante es jugar bien, mucho toque, muchas llegadas al arco contrario, mucha posesión de balón y por que no algún cañito o lujo variado. Menotti, lejos. ¿Bielsa? No me gusta mucho su forma de ser y como encara los entrenamientos, por lo que se dice, pero apoyo sus equipos ofensivos. Al Turco no sé por qué le tengo un cariño, será por mis amigos de Huracán o algo así. Cappa es de los mas grandes personajes del fútbol, genio total, lo banco a full. Y el Cholo es un vendido, que cuando le pedimos que viniera que estábamos para la mierda, se hizo el gil y agarro San Lorenzo...

martes, 24 de noviembre de 2009

El soporte de los grandes

Gustavo Olmedo, en su clásico segmento de noticias en ¿Cuál es?, informó qué grupo hará las veces de soporte de AC/DC en las tres presentaciones que la banda hará en River, el miércoles 2, el viernes 4 y el domingo 6 de diciembre.

Y la banda en cuestión no es otra que... Las Pelotas. Sí, Las Pelotas. Sí, en serio, Las Pelotas. Probablemente, la mejor "justificación" a esta decisión se encuentra en una cuestión de cábala; el conjunto de Germán Daffunchio supo ser telonero de The Rolling Stones y también fue parte de las bandas que tocaron antes de Kiss, en la última visita del grupo estadounidense.

En la redacción de El Acople nos preguntamos qué banda internacional sí podría adecuada y coherentemente contar con Las Pelotas de soporte. Tal vez ninguna; acaso Las Pelotas no se parezca a otra cosa que a Las Pelotas. Quizás ahí esté su gran valor.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Metallica en Chile sobre mi cadáver


La confirmación de que Metallica tocará en tu país trae alegría, pero no para todos. Los representantes y defensores del pueblo, atareados por demás por culpa de su noble y solidaria tarea, no tienen tiempo para el festejo.

El concejal Jorge Alessandri (ver foto), antes incluso que se confirme que la banda tocará el 26 de enero en Santiago de Chile, en el Club Hípico, ya se estaba haciendo mala sangre. Y es que, según explicó, el lugar elegido "no tiene la patente que habilita a espectáculos masivos" y tampoco posee "un plan vial que permita mejores estacionamientos y un adecuado tránsito de vehículos".

Enojado, expresó: "Yo dije en la reunión municipal que, si llegado el momento del show de Metallica estas normativas no están regularizdas, yo mismo pediré que este concierto se suspenda". Y, vistiéndose de héroe, fue más allá: "Yo mismo voy a ir al lugar y voy a hacer que la gente no pueda entrar al Club Hípico. Sobre mi cadáver habrá un evento masivo en mi comuna que no cuente con los permisos necesarios".

Se advierte en Alessandri a un concejal que le pone el cuerpo a su trabajo. No cualquiera, hay que decirlo, se atrevería a impedir el ingreso de 40.000 heavys a un recital de Metallica por sí solo. Representantes así, sin dudas, son los que necesitan las sociedades. Eso sí, Alessandri: dijo sobre su cadáver, dijo usted mismo. Después, nada de pedir la ayuda de los que portan palos y balas de gomas. A lo sumo, puede ir con sus guantes.

martes, 17 de noviembre de 2009

Data sobre “Estallar”

*Viene de "El inicio de una era"

Después de “Karmagedon” -2007- y de la salida de su cantante y guitarrista, Ciro Pertusi, Attaque 77 edita hoy su decimoquinto disco, “Estallar”. El mismo contiene 15 canciones, más un remix de su primer corte, “Días de desempleo” (se filmó el video clip y estará rotando en 30 días debido a que la post-producción y efectos especiales se están realizando en Los Ángeles). Este fue grabado y mezclado en el Estudio Tierra de Nadie, en Córdoba y producido artísticamente por Mariano Martínez.


El disco va a salir con un DVD, que contiene un documental sobre la grabación. “Dale poder”, “Tiempo” y “Perdido sueños”, tres de los nombres que serán incluidos. La esencia sigue siendo la misma: la guitarra al palo, distorsionada, mucha intensidad”, comentó Luciano Scaglione acerca del CD. A pesar de ello, el disco es variado, tal como dijo Martínez: “Hay canciones que pueden ser tocadas con una guitarra acústica, otras que son más punks, algunas cosas más rockeras de los ’70, hay ska. En resumen, hay melodía en los temas”.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Lemmy romántico


*Viene de Motörhead 2010.

El contraste, esa "oposición, contraposición o diferencia notable que existe entre personas o cosas" según enseña el diccionario, es asimismo y acaso sin querer demostración. La mejor manera de hacer visible una cualidad es en el marco de lo opuesto. Un gran cantante parece gigante entre varios malos; un excelente cuento parece perfecto entre otros olvidables.

Recientemente, Lemmy Kilmister y Dave Lombardo, baterista de Slayer, hicieron una nueva versión de "Stand by me" para la película "Extremely sorry". En este MySpace, se puede oír. Como se sabe, la canción que hiciera famosa hace sesenta años Ben E. King fue hecha infinidad de veces por otros músicos; allá, John Lennon; acá, Sumo, por ejemplo.

El resultado de lo hecho por Kilmister y Lomardo merece más de una oída, sobre todo porque a un tipo que se para en otra vereda por un momento hay que prestarle atención; tal vez, en ese instante, esté mostrando su parte en sombra, su costado poco sabido.

Como hiciera hace poco Ricardo Iorio cantando canciones de Luis Alberto Spinetta como "Durazno sangrando" y de Miguel Abuelo como "Mariposa de madera", Kilmister pone su voz para una pieza delicada y encima romántica. Y, a diferencia de aquellos músicos románticos que sólo enamoramiento muestran, a él se le cree. Seguramente, por la fuerza del contraste.

martes, 27 de octubre de 2009

Más felicidades

El cuarto disco de Cuentos borgeanos, “Psicomágico”, incluye once canciones que caminan por la senda de su antecesor, “Felicidades”. Opina Jorge Luis Borges.



No pocas veces escribí con la aparente finalidad de retar mi imaginación y la de mis lectores. De inmediato, vaya uno a saber por qué, surge el recuerdo de mi cuento “El otro”, en el que yo de viejo y yo de joven se encontraron. Disfruté aquella composición, tanto que puedo referir el mentado cruce sin mayor problema: “En tal caso —le dije resueltamente— usted se llama Jorge Luis Borges. Yo también soy Jorge Luis Borges. Estamos en 1969, en la ciudad de Cambridge”. Entonces, mi yo joven contestó, con mi propia voz un poco lejana: “No”. Y de inmediato agregó: “Yo estoy aquí en Ginebra, en un banco, a unos pasos del Ródano. Lo raro es que nos parecemos, pero usted es mucho mayor, con la cabeza gris”.



Sin embargo —lo confieso no sin asombro pero entregado a la dicha de mi reencuentro con la escritura— jamás creí que sería capaz de escribir muerto, y que ello no sea obra de mi fantasía sino de las vicisitudes del destino que no termina cuando uno perece. Nosotros, los muertos, estamos juntos pero solos. Igual que los vivos. Nos encontramos en un lugar de insólita existencia, del que puedo mencionar diversas bondades; principalmente, destaco sobre ellas la libertad. Los muertos estamos libres no sólo de la vida sino de todo lo que existe. Y es que no sin razón no existimos.



La explicación a la cuestión de que el texto que escribo después de muerto sea sobre rock es tan inflexible como simple: es la única alternativa que tenía. Nadie más que el rock me convocó. Estuve informándome al respecto y encuentro lógica al llamado; aparentemente, el rock y la muerte tienen una peculiar relación, prueba de ello es que no hay camino más fácil para ser un héroe de rock que dejar atrás la condición de ser vivo. Además, siendo justo, el rock está enamorado de la escritura; otra apostilla que encontré es que las letras de las canciones de rock son acaso como el rostro de la festejante para su pretendiente.



Hay un conjunto de rock cuyo nombre refiere a mí: Cuentos borgeanos. En primer lugar, debo dar las gracias al homenaje, no sin comentar que este nombre como tantos otros alimentan mi teoría acerca de lo chistosas e insólitas que pueden ser las nomenclaturas de los grupos de rock. Algunas, debo decirlo también, son interesantes. Por caso, Cuentos borgeanos entra en el primer grupo, por lo insólito; Sumo en el segundo. Pero aquí debo escribir sobre “Psicomágico”, el cuarto y flamante disco de Cuentos borgeanos.



La primera pieza, evidentemente, podría entenderla como una broma de mal gusto hacia mí: su título, “Estás vivo”, no es agradable para un muerto. No obstante, su energía y noble mensaje me reconcilia con ella: tiene buenas intenciones esta esperanzadora canción. El segundo tema, “La pregunta”, es aún más encantador, hasta que repite la palabra “instantes” que inevitablemente me recuerda al patético poema apócrifo que algún mal hijo del mundo lanzó al viento como mío. Jamás hubiera escrito que si pudiera vivir mi vida nuevamente sería menos higiénico, trataría de cometer más errores y subiría más montañas. Siempre me gustó estar limpio, nunca disfruté equivocarme y escalar montañas me atrae tanto como un plato de libros como cena.



Al parecer, una revisión canción a canción no resulta feliz. Mejor buscar, entonces, claves aquí y allá, en esta y aquella pieza, para sortear la mala memoria y el mal humor. Rápidamente, descubro que tal vez los dos primeros temas enseñan bastante de lo que se encuentra en “Psicomágico”: en el plano melódico, las canciones poseen energía; si supiera cómo, si me saliera, movería mi cuerpo al compás de ellas y no me limitaría tan solo a mover un poco la pierna mientras escribo; en el plano poético, no hay mayor comentario que realizar, puesto que cada renglón de cada letra es claro como un cielo blanco que jamás verá ser humano alguno. Tristemente, esto también me recuerda al maldito “Instantes”. Quizás, aquí, entonces sólo haya que discutir si se está de acuerdo o no con los pensamientos de Cuentos borgeanos. Y sólo los demonios, que probablemente no presten oído al conjunto, estarán en contra.



Pero lo disertado en el párrafo anterior alude sólo a lo general, a una revisión con pretensión de totalizadora. Hay algunos casos que escapan a lo mayoritario del disco; por ejemplo, “Resistir”, presenta una letra y una melodía que es un gran llanto, que seguramente será objeto de adoración de los oyentes de lágrima rápida; “Cajones vacíos”, de música que crece y decrece, muestra una poesía al fin misteriosa; “Frío” es tan atrapante que pareciera una obra que ya hizo otro, que ya se conocía, y se la acepta de inmediato.



Es de intuir, llegado a este punto, que la variedad, lo diverso no es propiedad de “Psicomágico”; más bien, el álbum es un viaje que no altera al que lo escucha. Por cierto, se dice que este disco es una continuación del camino que la banda había trazado en su realización anterior, “Felicidades”.



Un lugar común es ese que dice que en el dolor se haya cierto placer; aquel que sufre, busca algo que sabe que lo hará acercarse más a ese dolor, porque de ese modo, paradójicamente, la pena duele menos. Acaso por ello vuelvo a escuchar “Estás vivo”. Y me doy cuenta que no es una broma de mal gusto hacia un muerto como yo, sino una enseñanza. Lo descubro ahora que termino este texto y comienzo a morirme nuevamente. Y es que mientras escuché “Psicomágico”, mientras escribí este texto, estuve vivo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Collado y la rueda de Lost

*Viene de Viaje regresivo.

Se ha visto tanto a Benjamin Linus como a John Locke ir a un sitio debajo de la tierra, girar una rueda de metal y, de ese modo, mover no sólo en el espacio sino también en el tiempo la isla en la que acontecen los principales sucesos de "Lost", serie popular por demás. Así, los personajes viajan al pasado y al futuro, veinte, treinta años.

El 10 de junio de 2008, Divididos festejó dos décadas de historia con un recital en Flores, que cubrió Ezequiel Ruiz. Y, en su crónica, el buen redactor contó cómo alguien, en algún escondido rincón del sótano del boliche, encontró la rueda, la giró y logró el milagro de volver al pasado, veinte años precisamente: sobre el escenario, el trío estaba compuesto por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Gustavo Collado.

Y mientras los músicos demostraban el tino de saludar con "Che, ¿qué esperás?", el primer rock del primer disco del grupo, la mayoría de los espectadores comprobaba al fin que Collado no era simplemente un nombre y un apellido escrito sin falta en las introducciones de cada biografía de la banda y en los créditos de la batería del referido álbum, "40 dibujos ahí en el piso". Collado, ahora, era de carne y hueso.

Hoy, pareciera que la rueda íntima de Collado fue girada, pero en este caso no por personajes siniestros, difíciles de comprender o anónimos. Él se lo explicó con claridad a Ruiz: "Somos tres tipos que, por distintos motivos, habíamos abandonado todo lo que tuviera que ver con la música. De ahí el nombre, que alude al libro de Nietzsche (´Ecce Homo, Cómo se llega a ser lo que se es´): nosotros no tocábamos más y ahora volvimos a ser lo que somos". Se entiende, entonces, que el viaje que dispuso la rueda es más necesario que hacia atrás o adelante: es hacia lo que uno es y, en su caso, esa respuesta tiene bombos y platillos.

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