jueves, 18 de diciembre de 2008

El rock que escuchan nuestros hijos

Hace unos días en Telenoche apareció un informe a cargo del maestro Bebe Contepomi, el cual tocaba una temática que preocupa a los padres: ¿Qué escuchan nuestros chicos? (bueno, no los míos, yo todavía estoy educándome mí mismo). A juzgar por un videograph que anticipó al compacto, en ediciones anteriores se habló de No te va gustar, Las Pastillas del Abuelo y Mancha de Rolando. Esta vez le tocó a... ¡Las Pelotas! Una banda que por más que haya pegado un puñado de hits en los últimos años, definitivamente no son de esas que escuchan los chicos.

Desopilante informe el que podrán ver a continuación, principalmente por
los chicos encuestados -bastante lejos de ser niñitos que aún son instruidos por sus papis- y las respuestas a las preguntas geniales del notero mandibuleante. Ah, el final del video... bueno, mejor veanlo ustedes.




De todo corazón, mil gracias,
Bebe. Por muchos años más de frivolización del rock, salud.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Desde el Pogo

Cuántas veces leímos el famoso “Todos los derechos reservados”. Y cuántas veces nos preguntamos que querían decir eso. ¿Qué no tengo derecho a prestar un disco? ¿Qué no tengo derecho a bajarlo a mi reproductor de MP3? ¿Qué no tengo derecho a copiarle ese disco a un amigo en cassette? ¿No puedo grabar la intro para el contestador de mi celular? Exactamente. Eso y muchas cosas más están reservadas para el dueño de la grabación (que no necesariamente es el artista). Bienvenidos al mundo del Copyright.


Cada vez estamos más acostumbrado a bajarnos música desde Internet. Pero eso, por si no lo saben, es ilegal. Está mal. Es un delito y por eso somos criminales. Dicen que es lo mismo que robarse un disco de Musimundo. Alguna vez pensaste robarte un disco de Musimundo (yo sí, “Dopádromo”, aprovechando que la alarma estaba rota y no dejaba de sonar), entonces por qué robarse un disco por Internet.


Primero que todo, no es lo mismo robarse un disco de cualquier disquería que bajárselo del ciberespacio, ya que si uno se roba el disco (por ejemplo, el de Babasónicos que hurté), estoy logrando que haya un disco menos en el local, o sea un disco menos que alguien puede tener. Pero bajándomelo no estoy sacándole a nadie la oportunidad de tener un disco. Es más, estoy permitiendo que alguien más se lo puede bajar al ampliar la cantidad de usuarios que lo tienen disponible. Aún así, sigue siendo un delito, ya que no tenemos el derecho de bajárnoslo. Esos derechos lo tienen las compañías discográficas, que tienen el copyright y que invierten millones y millones en nuevos artistas, como por ejemplo... Airbag (bajarse un disco de estos muchachos debería ser delito, no me cabe la menor duda).


Pero bajarse discos que no están editados en Argentina (y que nunca se van a editar), discos fuera de catálogos, viejos, o millones y millones de canciones que son creadas por ignotos artistas en el mundo, no sólo no debería ser delito, sino que debería ser algo que todos los que quieran oír música deberían poder hacer. Pregúntenles a los músicos qué es lo que quieren. Que los escuchen. Eso es lo que quieren. Vender discos es hoy una forma de que los conozcan, pero no es la única. Hay varios músicos que igualmente se quejan de que “se han reducido su nivel de ventas con esto de la Internet” (guau, aunque no lo crean hay músicos que además de solfeo parecen haber estudiado Marketing). Pero ellos crecieron con Star Trek. No con Matrix.


Me acabo de bajar un tema de los Beastie Boys (“Now Get Busy”) totalmente legal y sin que ninguna compañía, ente regulador de derechos, sindicato argentino de ladrones, ni nada de eso, me pueda decir ni mu. Tengo derecho a copiarlo, a difundirlo públicamente sin fines de lucro, a re mezclarlo y a dárselo a un amigo para que haga lo mismo. Y todo porque ahora el famoso © (Copyright) cambió a CC (Creative Common). Si querés saber más sobre las licencias Creative Common chequea http://www.creativecommons.cl/cc/tipos.html
.

Desde hace un par de años, estas licencias también están disponibles en Argentina. Ah, y si querés bajarte el tema anda a http://www.wired.com/wired/archive/12.11/sample.html.

martes, 16 de diciembre de 2008

Parecidos


Lou Reed y la tortuga de "Buscando a Nemo"

lunes, 15 de diciembre de 2008

Bang Bang, estás liquidado

La adaptación al cine del genial comic “Boggie, el Aceitoso”, de Roberto Fontanarrosa, ya es un hecho. La película se estrenará en Argentina en marzo próximo.



La coproducción argentina- mexicana para la película basada en el comic “Boggie, el Aceitoso”, verá la luz en marzo próximo en las salas nacionales, así como también en gran parte de Latinoamérica.


Para los que no lo conocen, Boggie es un personaje creado por Roberto Fontanarrosa en el año 1972 para una revista cordobesa, inspirado en “Harry, el sucio”. Es ex combatiente de Vietnam,
estereotipo de matón yanqui, gatillo a sueldo, homofóbico, misógino convencido y sin una pizca de sentimientos, y se ha convertido a través del tiempo en uno de los personajes más duraderos del Negro, junto a Inodoro Pereyra.


La película cuenta con la participación de Pablo Echarri (voz de Boggie) y Nancy Dupláa (voz de Marcia). El guión está a cargo de Marcelo Páez.

A continuación, el trailer de la película:

viernes, 12 de diciembre de 2008

No me llames cerdo

Hay quienes comen para vivir y quienes viven para comer. El extremismo, se repite una y otra vez, no es bueno. Hay que encontrar el equilibrio. Más allá de una u otra postura, hay comida que da placer; rabas, salame y queso, matambre y ensalada rusa; asado, ravioles, milanesa con papas fritas, pizza; alfajores, tortas, facturas.


Lo malo, para quienes encontramos satisfacción comiendo, es engordar. Y peor aún es descubrir que hay quienes comen, tal vez más que uno, y no suben de peso; por el contrario, lucen flacos como si se alimentaran como pajaritos. ¡Ah, qué bronca dan!


A continuación, desde “¿Dónde jugarán las niñas?”, primer disco de Molotov, el video de “Cerdo”.


jueves, 11 de diciembre de 2008

Un escándalo fabuloso


El año 1988 no había comenzado nada mal para Los Fabulosos Cadillacs. Iban por su exitoso segundo disco “Yo te avisé” y dejaban de ser promesa para convertirse en un novedoso e innovador referente del rock local, al incluir en sus canciones el ska jamaiquino al estilo de Madness o The Specials.


En ese entonces, el país se conmovía por las sublevaciones militares de Aldo Rico, los paros generales de la CGT de Ubaldini y aparecían los primeros signos preocupantes de una hiperinflación que estallaría como nunca al año siguiente y que terminaría con la salida anticipada del radicalismo del poder.


En aquel último verano alfonsinista ningún espectador tenía que resignar un solo austral para ver en vivo a la banda de Vicentico y Flavio que continuaba con las presentaciones de su segundo álbum considerado por el propio Luca Prodan como el mejor disco del rock nacional.


Era el primer día de marzo del ´88 y la convocatoria –que incluía la transmisión en vivo por televisión- se daba cita en los jardines de Canal 7 que, por entonces, se llamaba ATC (Argentina Televisora Color).


En esa época, era parte de su programación habitual, desde principios de año, poner al aire cada martes un recital, desde su propio parque, de algún solista o grupo musical de cierto renombre. Era costumbre, además, ubicar el escenario de manera tal que quede ubicado justo frente al lago artificial –de poco centímetros de altura-, separando así a los artistas del público presente en el lugar.


A pesar de contar con apenas tres años de existencia, los seguidores de Los Fabulosos Cadillacs se contaban de a miles y así lo demostraban dándose cita en forma masiva en la zona de Figueroa Alcorta y Tagle para disfrutar del show de la banda. Y este fue el primer y fundamental dato subestimado por las autoridades del canal estatal.


A esto se le sumó la evidente ineptitud de los organizadores del evento que no se preocuparon por poner un simple vallado de contención preventivo. Tampoco había personal de seguridad en la cantidad adecuada y ni siquiera asistencia médica. De más está decir que tampoco advirtieron el hecho de que resultaba sumamente peligroso poner cables eléctricos en contacto directo con el agua.


Lo cierto es que, antes de comienzo del recital, una parte del público se impacientó y comenzó a ganar espacio y a ingresar al mismo lago para así poder estar más cerca del escenario obteniendo una mejor ubicación. Y esto no se logró, como es de suponer, sin mediar empujones, peleas y hasta avalanchas entre los espectadores que generaron los primeros contusos y desmayados.


Este desborde inicial ocasionó que una cámara del canal cayera directamente al agua, por lo que se veía seriamente comprometido el resto del equipo. El caos era inevitable y, a esta altura, la transmisión en directo estaba descartada. Por todo esto, el inicio del evento se retrasó, lo que caldeaba aún mas los ánimos de la ya nerviosa concurrencia.


Frente a esto se presentaba una disyuntiva: el show debía suspenderse ya que no estaban en lo absoluto dadas las garantías necesarias para que se desarrolle con normalidad pero, viendo las cosas como estaban, suspenderlo podría desatar aún mas la furia de por lo menos una parte del público.


Para evitar la catástrofe, Los Cadillacs decidieron salir a tocar y, minutos después de las ocho de la noche, ya podían escucharse los primeros acordes de “El genio del dub”. El público estalló.


Tema tras tema, la situación se tornaba aún mas descontrolada. Algunas personas intentaban subir al escenario y otras se encargaban de salpicar con agua todo a su alrededor mientras saltaban y bailaban al ritmo de la música. Todo este frenesí deviene, ante el asombro de los presentes y de los mismo músicos, en la caída al lago artificial de algunas cajas de sonido dispuestas a un lado del escenario.


La situación se tornaba insostenible, el órgano Crumarg utilizado por la banda se rompió por un piedrazo y Vicentico recibió un monedazo en la frente. Apenas terminaron de tocar “Mi novia se cayó en un pozo ciego”, el grupo se refugió en el interior del canal. El show terminaba abruptamente pero no así la batalla campal desatada que seguiría un rato mas.


El vandalismo se había desatado al máximo: se veían jóvenes intentando ingresar al canal, destrozando autos y todo lo que se les cruce a su paso; otros robándose las cajas del sonido, arrancando cables y llevándose lo que podían; las reyertas entre distintos grupos se multiplicaban y el grueso del público huía espantado.


Finalmente, la policía apareció con gases lacrimógenos dispersando la multitud y deteniendo a los más revoltosos. El servicio médico del CIPEC (hoy SAME) hacía lo suyo con los heridos entre los que se encontraban siete policías, incluido el jefe del operativo y titular de la comisaría de la zona quienes fueron internados, posteriormente, en el Hospital Churruca con heridas diversas.


Al día siguiente, Los Cadillacs no salían de su asombro, las autoridades de Canal 7 se desentendían del escándalo achacándole todo a una “patota de facinerosos” y el diario Crónica titulaba a propósito de lo sucedido “Un escándalo de rockeros. Varios lesionados y 35 detenidos frente a ATC”.


Javier Pasaragua

pasaragua@gmail.com

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El Cofre


Divididos - Estadio Obras Sanitarias - 23 de mayo de 1992

1. Haciendo cola para nacer

2. El 38
3. Haciendo cosas raras
4. La mosca porteña
5. Light my fire
6. Voodoo Chile
7. Los sueños y las guerras
8. El burrito
9. Sisters
10. Cristófolo Cacarnú
11. Indio dejá el mezcal
12. Sábado
13. Che qué esperás?
14. Cielito lindo
15. Cuadros colgados
16. Montón de huesos
17. Camarón Bombay
18. Qué tal?
19. Abajo solo
20. Sumazo
21. Ala Delta
22. Solo de bajo de Federico Gil Solá
23. Azulejo
24. Paraguay
25. Salir a asustar
26. Roadhouse Blues (cantada por Gil Solá)
27. Summertime Blues

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