martes, 20 de octubre de 2009

Siga el baile, siga el baile


Pareciera que los años impares no le sientan bien a la gente del Personal Fest. Ediciones memorables pasaron durante los años pares (2004 con Blondie, PSB, Primal Scream, Mars Volta, Morrisey) . Durante 2006, bueno, ese año hubo que bancarse adefesios como Black Eyed Peas y The Rasmus para disfrutar New Order, Ian Brown y Madness. Y finalmente 2008 con R.E.M, The Jesús & Mary Chain, Spiritualized, Mars Volta. Luego las ediciones de 2005 y 2007 fueron olvidables.



Hasta que finalmente llegamos a este Personal Fest 2009. Tal vez el más pobre en cuanto a artistas pero irónicamente con las entradas más caras de todas las ediciones (la entrada al primer día salía más cara que el abono para ambas jornadas el año anterior). Porque lo que realmente importaba eran los dos platos fuertes de los días. Pero vamos por el primero.



Estelares suena bien, no aburre. Podrás coincidir o no con la forma de escribir de Manuel Moretti, pero de un tiempo hacia acá si vas a un show de ellos la mitad del repertorio la vas a conocer. Es increíble cómo, años atrás, esta banda de culto y desprolija cambió totalmente su imagen, se profesionalizó y empezó a sonar de una forma envidiable. Todo este cambio se nota desde el disco “Ardimos” de 2003 y también desde la explosión que hizo el excelente “Sistema nervioso central”. El set fue una mezcla entre este anteúltimo disco y el último, “Una temporada en el amor”, del que presentaron algunos temas como “Cristal”, “Melancolía” y “Máscaras”, con la ayuda de Super Ratones en voces.



Leo García decidió ponerse a tono con la fecha y salió en plan electrónico. Él es un tipo multifacético: puede salir con un show netamente electrónico, folk o hasta heavy metal. Pero esta vez se decidió sólo por su voz y su “ayudante” disparando secuencias desde una laptop. Detalle a tener en cuenta: los dos primeros temas fueron “Boy George” y “Morrisey”; estaría bueno para un personaje de Diego Capusotto, ¿no? El cantante que hace canciones sobre cantantes. De todas formas la gente lo quiere a Leo. Le responde. Y es gracioso ver por las pantallas a las personas bailando sin que se den cuenta y sin que les importe nada, como un muchacho, barba motoquera y remera de Venom, al ritmo de “Reírme mas”.



En uno de los escenario más alejados está Zero 7, que supieron tener sus 15 minutos de fama. Es una banda muy interesante, como unos Massive Attack pero más pop y más folkies.

Igual lo más importante (y lo mejor del festival) está en el camino: el mismísimo ¡Johnny Allon! haciendo bailar a la gente con su “Dance Machine” (dos tubos de plásticos atados con un par de alambres), como si estuviéramos en su programa. Todos los hits: Erasure, Modern Talking, Haddaway. Por supuesto que también metía sus latiguillos registrados: “Dale Power”, “Cambiame la música”. Más de uno se quedó ahí toda la tarde.



Chic (o lo que queda de ellos) se suben al escenario principal. Otra propuesta interesante. Empiezan con algunos hits propios como “Dance Dance Dance” y “I want your love”. Luego empiezan a interpretar hits que le compusieron a otros como “I’m coming out” para Diana Ross. El show es una avalancha de hits, pero el público está muy frío y no se contagia. Luego el repertorio toma un giro interesante: Chic es una de las banda más sampleadas de la música (o sea tomar la música original de alguien y crear una nueva a partir de esta), por lo que en principio tocan la versión original y después la enganchan con la versión que ha hecho alguien. Para que se entienda mejor el grupo empieza tocando “Good Times” y después cambia a la versión que hizo Sugarhill Ganga, “Rappers Delight”.



Mientras algunos quedan bailando, otros deciden dar lugar al golpe del viejazo e ir a ver a David Lebón. El Ruso se veía medio fastidiado por el sonido, la hora y el lugar; un escenario ridículo para alguien de la talla de alguien como él, por lo que no tardó en abarrotarse de gente. También, parafraseando a cierto director técnico, nos mandó a chuparla, que según dijo es lo que está de moda. Y su forma de hacer que la chupen es no tocando “Seminare” que estaba en la lista. Igual nos regaló algunos temazos de Seru Giran como “Encuentro con el diablo” y “Noche de perros”, aunque también temas horribles como “Mundo agradable”, aquel de la vuelta de Seru que pasaban en Canal 9; una suerte de “We are the world” argento. Por fortuna el resto del repertorio son temas de su último disco, “Déjà vu”, que si no es de lo mejor de la cosecha nacional de este año pega en el palo.



Y finalmente la banda que importaba: Pet Shop Boys. Vienen muy seguido, pero siempre es un placer verlos. Son una banda muy ambiciosa, que lleva la bandera del Pop Art muy en serio; tienen un show conceptual imponente, casi dividido temáticamente según las canciones. Son una especia de Pink Floyd y Nine Inch Nails juntados en un mundo gay. La puesta es impresionante: una especie de muro a la “The wall” que proyecta imágenes todos el tiempo; bailarines con montones de traje de utilería y también muchos cambios de ropa por parte de los músicos, que básicamente es uno: Chris Lowe que dispara sonidos desde su computadores, teclados y baterías electrónicas. Y Neil Tennant que se dedica a cantar con esa voz tan particular; un cantante entre dandy, indiferente y frío.



El problema del show radica entre lo que propone la banda y el público. En un marco más personal, o sea un show solo de ellos, la propuesta hubiese sido mejor aceptada. La banda se esfuerza por hacer un show que tenga sentido, ambicioso, caro, pero a la gente sólo le interesa bailar al ritmo de viejos hits. Eso y sumado el frío hace que el show no termine despegando nunca y se ponga un tanto aburrido por momentos.



Algunos viejos himnos como
“Go west”
, “Always on my mind” y sobre todo “It’s a sin” hacen mover de verdad a la gente. Y el recital anticipa más o menos el clima de lo que fue el show: “Being Boring” y “West and Girls”, dos temazos, pero bien abajo. ¿Buen show? Por supuesto, pero no en el marco correcto.

1 comentarios:

Anónimo 20 de octubre de 2009, 21:35  

Me parecen muy interesantes los comentarios referentes al show de los Pet Shop Boys. Creo que son acertados. Aún así, este show no está a la altura del Performance de 1991 (dirigido por D. Alden y D. Fielding de la English National Opera)o el Highlights de 1989, dirigido por el enorme Derek Jarman. Sí, los Pet Shop Boys son el grupo creativo más pretencioso, artísticamente hablando, del pop inglés. A altura de Roxy Music y el mismísimo Bowie.

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