miércoles, 21 de octubre de 2009

Collado y la rueda de Lost

*Viene de Viaje regresivo.

Se ha visto tanto a Benjamin Linus como a John Locke ir a un sitio debajo de la tierra, girar una rueda de metal y, de ese modo, mover no sólo en el espacio sino también en el tiempo la isla en la que acontecen los principales sucesos de "Lost", serie popular por demás. Así, los personajes viajan al pasado y al futuro, veinte, treinta años.

El 10 de junio de 2008, Divididos festejó dos décadas de historia con un recital en Flores, que cubrió Ezequiel Ruiz. Y, en su crónica, el buen redactor contó cómo alguien, en algún escondido rincón del sótano del boliche, encontró la rueda, la giró y logró el milagro de volver al pasado, veinte años precisamente: sobre el escenario, el trío estaba compuesto por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Gustavo Collado.

Y mientras los músicos demostraban el tino de saludar con "Che, ¿qué esperás?", el primer rock del primer disco del grupo, la mayoría de los espectadores comprobaba al fin que Collado no era simplemente un nombre y un apellido escrito sin falta en las introducciones de cada biografía de la banda y en los créditos de la batería del referido álbum, "40 dibujos ahí en el piso". Collado, ahora, era de carne y hueso.

Hoy, pareciera que la rueda íntima de Collado fue girada, pero en este caso no por personajes siniestros, difíciles de comprender o anónimos. Él se lo explicó con claridad a Ruiz: "Somos tres tipos que, por distintos motivos, habíamos abandonado todo lo que tuviera que ver con la música. De ahí el nombre, que alude al libro de Nietzsche (´Ecce Homo, Cómo se llega a ser lo que se es´): nosotros no tocábamos más y ahora volvimos a ser lo que somos". Se entiende, entonces, que el viaje que dispuso la rueda es más necesario que hacia atrás o adelante: es hacia lo que uno es y, en su caso, esa respuesta tiene bombos y platillos.

3 comentarios:

Dalmita 21 de octubre de 2009, 19:02  

Hay un francés muy pero muy loco que allá por su época en el mundo de los mortales solía decir que...

uno es allí donde ya fue.


(a todo esto...Arnedo no puede seguir estando tan igual).

Vicky 22 de octubre de 2009, 12:26  

linda linda historia

nikki 22 de octubre de 2009, 18:19  

Son esas historias copadas del rock, cuando este nos guiña un ojo y entre tanta frivolidad a la que lo exponen saca de la manga una nostalgia, un recuerdo, una sensación de un pasado que perdimos no por el paso del tiempo, sino por el desgaste de su misma esencia.

Cómo nos divertíamos sin Ticketek, en esos antros!

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