viernes, 29 de mayo de 2009

Ya estuvo suave

Es viernes, ya terminaste de laburar y viene una tucamana con ganas de conversar. Y charlan un rato, hasta que la conversación se extingue.
Y en la radio, después del comentario acerca de las declaraciones poco felices de Roberto Piazza sobre el destino de sus asaltantes, empieza a sonar el Pity con su espantosamente simpático "Pila Pila". Y la nota mental se refuerza: es viernes, ya estuvo suave. Y te vas a echar una siestita...

miércoles, 27 de mayo de 2009

El comentario de la semana

Dos bandas argentinas. Dos estadios. Dos ciudades. Dos historias no tan distintas.


El próximo sábado 30 de mayo no será un día más para muchos. En un rincón, La Renga se presentará en el Estadio Único de La Plata, luego de un año sin hacerlo en esa ciudad. En el otro rincón, Los Piojos darán un show especial en el Estadio River Plate, ya que después de él la banda entrará en un parate”, como ellos mismos anunciaron en la carta abierta mediante la cual comunicaron la noticia, tan solo un mes atrás.


“Quizá volvamos a tocar en seis meses, dos años, ocho. No lo sabemos”, agregaron.


Hace casi 6 años, cuando corría el 20 de diciembre del 2003, Los Piojos se presentaban por primera vez en el Estadio Millonario del barrio de Nuñez. Como siempre, El Acople estaba ahí, y la cobertura de ese concierto generó una decena de comentarios. Sorpresivamente, los lectores entraron en esta subjetivísima y caliente discusión: “¿Los Piojos o La Renga?”.


Pero el comentarista San Mateo intentó ponerle un paño frío a la situación...


De: san mateo - 22.12.2003 12:00 a.m.
El cielo se tiñe de rojo mis oídos no puede entender la comparación, la música gira, ¿entienden? vuela, flota en el aire. No pueden pretender que todo sea igual que ayer. La música marca épocas, no es lo mismo Mozart que Elvis Presley. La ropa, ¿qué es la ropa? ¿no es la misma ropa que usaron los Stones cuando empezaron, que la usan hoy? Qué, si no usas zapatillas de acá sos un careta? la ropa, papá, es un trapito!! No existe, no es lo mismo tu primera vez, que tu primer paja, todo cambia a través del tiempo (...)


dario rocketsound dariosanmateo@hotmail.com


En:

http://www.elacople.com/Noticias.aspx?Id=1668

(Los Piojos, 20 de diciembre de 2003, por primera vez en el Estadio River Plate)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Parecidos


Marcelo Corbata de Carajo y Fabricio Fuentes, defensor ex Vélez y actual Villarreal.

domingo, 17 de mayo de 2009

Gracias por el fuego

Hoy, a los ochenta y ocho años, falleció el escritor uruguayo Mario Benedetti. Y, en El Acople, lo recordamos compartiendo un fragmento de su novela "Gracias por el fuego", que muestra esa capacidad tan especial que tuvo para retratar las cosas de un corazón y una mente en conflicto, que hacen sentir al que lee que está leyendo la confesión de un amigo.

Dolores, sólo simpatizando, equivale a otra mujer en el cenit de su amor. Pero nada de eso es suficiente. Porque aunque yo capte, o crea captar, la intensidad afectiva de Dolores cuando simpatiza conmigo, demasiado sé que no es su máximo, que su máximo no es la mera simpatía, por intensa que ésta sea, sino el amor. Y no puedo evitar esta conjetura: si la mera conjetura de Dolores me conmueve así, ¿cómo no habría de conmoverme el amor de Dolores, el amor en su máximo, en plena ebullición? Y ante esa posibilidad tampoco puedo evitar sentir un vértigo, no puedo evitar sentir que se me vaya la cabeza. Tal vez mañana o pasado me resigne. Pero hoy sufro como un condenado. Ayer mismo yo no sabía que podía querer así. Entonces ¿qué ha pasado? ¿Es simplemente porque hablé, porque se lo dije? Puede ser. Hoy, a medida que se lo iba diciendo, sentía que eso era más y más verdadero, como si al decirlo yo, fuera haciendo proselitismo conmigo mismo, convenciendo para siempre a mi corazón, este mismo corazón que ahora me duele, sí, físicamente, este órgano hueco y muscular que de algún modo se las arregla para ocuparse simultáneamente de la sangre y las emociones. Si por lo menos ahora, cuando llegue a casa, pudiera estar solo, si por lo menos nadie me hablara. Pero no, seguramente vendrá Susana a contarme chistes de Laura o a quejarse de lo cansada que está debido a que se ha quedado sin muchacha, o a pedirme que le hable seriamente a Gustavo, porque cada vez tiene amistadas más anarquistas o socialistas o comunistas, o a informarme de que llamó tía Olga para decirle lo buen tipo que soy, o, lo peor de todo, a sugerirme que hoy vayamos a cenar a Carrasco, porque no está como para ponerse a cocinar. Hoy no quiero ir a comer afuera. Quiero cenar muy frugalmente, tal vez una ensalada bien fresca y nada más, y después salir a caminar un rato, pero solo. Ojalá que cuando le diga a Susana si quiere venir conmigo, me diga como tantas veces que está muy cansada, que va a acostarse temprano. Quiero salir a caminar solo por la Rambla, o quizá ir a mirar las fosforescencias en las olas o tenderme boca arriba en la arena. Pero ya veo, Susana me está esperando junto a la verja, y esto no es precisamente un buen indicio. Todavía está bien Susana, pese a los treinta y nueve años que cumple la semana que viene. Pero no se trata de eso.

--¿Mucho calor en el centro?


--Horrible. En este momento creo que lo más importante es la ducha que voy a darme.


--Eso es, duchate y ponete fresco. Vine aquí a esperarte para que no entres el auto al garaje. Estoy tan cansada ahora que no tengo muchacha, que, francamente, no tengo ganas de cocinar. ¿Qué te parece si vamos a cenar a Carrasco?

jueves, 14 de mayo de 2009

Los calientes

Está tocando La Franela en La Trastienda, pero a ellos dos no les importa; no fueron al recital a ver a la banda, si ni siquiera están en un lugar con vista al grupo. Están tirados en el piso, al costado del escenario, apoyados contra la pared. Y se besan, se besan con tantas ganas que pareciera que necesitan ayuda; se manotean, se manotean con tanta desesperación que hasta tal vez se lastimen. Y se muerden, ríen; se hablan al oído, se cuentan secretos; se miran a los ojos, en silencio; se prometen lo que vendrá, se desesperan porque llegue y nuevamente los besos y los manotazos. A unos metros de distancia, de pie, otra pareja, que hace rato no está en aquella etapa, los mira de reojo y quisiera directamente no verlos, pero más desearía un pasaje al pasado.

martes, 12 de mayo de 2009

148 % 4 = 36

Entrevista y festejo del cumpleaños nº 36 del Carpo en "La noticia rebelde", el programa de Jorge Guinzburg y Carlos Abrevaya, mientras presentaba el disco "Riff VII".

jueves, 7 de mayo de 2009

Perfecta expresión colérica

El sábado, Boom Boom Kid tocó en Niceto y El Acople cubrió el recital a través de la crónica de Gustavo Martínez y las fotos de Fernando Fernández. Justamente, al respecto de las imágenes, dan ganas de comentar algo sobre la que se usó para ilustrar la nota, en la que se ve al músico como el líder de un malón lanzado salvajemente a una batalla; el pecho desnudo, los pelos sueltos, las facciones del rostro fruncidas. Una perfecta expresión colérica. No extrañaría que, abajo del cantante, haya un caballo y que, en su mano izquierda, Boom Boom Kid lleve una lanza.

martes, 5 de mayo de 2009

"Estoy tan acostumbrado a discutir en consejo con mis compañeros..."

En noviembre de 1838, Juan Bautista Alberdi (foto) se exilió en Montevideo, luego de negarse a prestar juramento al régimen de Juan Manuel de Rosas. Allí, tres años después, escribió la obra de teatro "El gigante amapolas y sus formidables enemigos, o sea fastos dramáticos de una guerra memorable".

En este texto, Alberdi se burló a través de una farsa tanto de federales como de unitarios, sin mencionarlos con nombre y apellido porque, según él, no correspondía hacerlo no estando en el país; por esta y otras cuestiones, el profesor Horacio Ruiz se refirió a Alberdi como "un gran hombre".

En un momento de la obra, previo a la guerra, el ejército unitario, compuesto por las tropas de Capitán Mosquito, Teniente Guitarra y Mayor Mentirola, pierde dos de las fuerzas porque no se pusieron de acuerdo en quién dirigiría las acciones de ataque; entonces, Mayor Mentirola insiste con la ofensiva por su cuenta pero no se acostumbra a decidir solo...

Tropa: Sí, sí, que se forme un consejo.

Mentirola: ¡Que se forme!... ¿Pero con qué oficiales y jefes le formaremos?... ¡Aquí no hay más jefe ni oficial que yo...! ¡A no ser que yo solo me declare en consejo!

Tropa: ¡Y por qué no! Forme Vuestra Excelencia un consejo de Vuestra Excelencia mismo y decida a mayoría de votos.

Mentirola: No habrá otro remedio. Pues señor (con tono solemne) está formado el consejo y puede empezar la discusión. (Queda pensativo, y después de un rato, dice:) Pero estoy tan acostumbrado a discutir en consejo con mis compañeros Mosquito y Guitarra, que yo por mí solo no puedo discurrir nada... No se me ocurre una sola idea y no sé qué consejo darme a mí mismo... Pero se me viene al pensamiento un medio de salir del aprieto... Voy a figurarme que están aquí mis compañeros Guitarra y Mosquito. Que el uno está parado ahí, el otro allá y yo aquí. Voy a representar a cada uno de ellos en el consejo: a hablar por cada uno de ellos como si estuviesen presentes; y así podremos tener opiniones diferentes y luminosas, porque seremos tres vocales en vez de uno. Principiaré a hablar por mí, "Señores: soy de opinión que debemos retroceder precipitadamente por la razón de que el enemigo no hace nada y nos espera inmóvil: razón clara y palpable por sí misma, que no necesita dilucidarse, porque, señores, la cosa es bien terminante: ¿qué quiere decir esta inmovilidad del enemigo? Quiere decir que está fuerte como un diablo y que nosotros estamos perdidos. ¡Y yo pregunto ahora si el que está perdido tiene otra cosa que hacer, que tomar las de Villa Diego, antes que lo amarren y lo cuelguen! Tal es mi opinión, señores del Consejo. Puede, ahora, emitir la suya el teniente Guitarra, que sigue a mi derecha." Paso a hablar por el teniente Guitarra. (Toma su lugar y habla así:) "Señores: ilustrando este punto, de una importancia decisiva para la vida de la patria, diré que cuando el señor General en Jefe, dice que debemos retroceder precipitadamente, es porque el señor General debe haber pensado bien lo que dice -cada uno sabe bien dónde le aprieta el zapato-; el maestro sabe lo que hace, y donde hable el sabio, calle el borrico y en resumidas cuentas, cada uno es dueño de hacer de su capa un sayo. Al General se le ha dado el ejército y es suyo: dejemos que haga lo que quiera: dejémonos de discusiones anárquicas y hagamos lo que él manda; ésta es la opinión del ejército, y a fe que es la opinión acertada: porque, al fin, el general es general y no es el tambor el que ha de responder de la suerte del ejército. Tal es mi parecer. Puede ahora dar el suyo el capitán Mosquito, que sigue a mi derecha." (Hablemos ahora por el capitán Mosquito.) (Toma el lugar y el tono de éste.) "Señores: no callaré mi opinión en una cuestión en que se trata de la vida del país. Creo que las opiniones de los que me han precedido en la palabra, son mortales a la causa de la libertad: yo creo, pues, que lejos de retroceder con celeridad, debemos atropellar como el relámpago, por la sencilla razón de que el enemigo nos espera sin acción ni movimiento, en lo cual se descubre su debilidad. (Ahora en su nombre y por sí, desde su lugar.) Señor capitán Mosquito, ¿quiere usted que le diga la razón por qué usted se produce así? ¿Lo sabe usted? Usted habla así porque nos ha visto opinar de un modo diferente al teniente Guitarra y a mí, y usted no nos quiere ni a uno ni a otro. Por lo demás, usted es un miedoso como uno de tantos, y la vez pasada fue el primero a mandarse mudar, dejando colgados a sus compañeros de armas. (Por Mosquito.) Se equivoca usted. (Por él.) No me equivoco yo. Es usted quien se engaña en creer que nos hemos de hacer matar, como locos, por salvar a gentes que sabe Dios si lo sabrían agradecer. (Por Mosquito.) Ese es un terror estúpido. (Por él.) Estúpido es el muy canalla de Mosquito. (Por Mosquito.) Canalla es el muy cobarde de Mentirola. (Por él.) ¡Vaya usted a un cuerno! (Por Mosquito.) ¡Vaya usted a dos! (Por él, alzando el tono.) ¡Vaya usted a tres! (Por Mosquito.) ¡Vaya usted a cuatro! (Por él.) ¡Vaya usted a cien! (Mudando de tono.) Y, sobre todo, ¿a qué cansarme en dar gritos? La votación está ganada, somos dos contra uno, y debemos votar a la opinión que aconseja la retirada. ¿No es así, teniente Guitarra? (Por éste.) Sí señor. Pues señores: está concluido el consejo. (A los soldados.) Camaradas: el consejo ha pronunciado su fallo: él es respetable y sabio, y soy de opinión que le sigamos sin examen, y con la prontitud que demanda el caso. Su opinión es que debemos retirarnos. Así pues: ¡Al hombro, armas, contramarcha a la derecha, paso redoblado, marchen!

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